Resultado de imagen de Liu Xiaobo
Como uno ya se las sabe todas en esto de la piña que forman políticos de casta, medios de comunicación corporativos y supuestas organizaciones no gubernamentales que deberían, por su naturaleza teórica, ser las entidades más críticas con el imperialismo y sus trucos (Human Rights Watch, A. I.,…), sabe que la noticia que se destaca hoy en los principales portales informativos y en la prensa digital y escrita(sección Internacional) escandaliza a todo el que detesta profundamente la hipocresía. No puedo dejar de pensar en Zbigniew Brzezinski, entre otros. No puedo evitarlo.
Ya publiqué el verano pasado un artículo sobre la interesada y falsa defensa de los derechos humanos cuando se trata de perjudicar los intereses de potencias enemigas del orden mundial imperante. Si encima, una de esas naciones vapuleadas con la calumnia cerril es China, el líder de los países emergentes, todo vale para apartar a la opinión pública de los crímenes que Estados Unidos y sus aliados (vasallos, más bien) cometen en Oriente Medio o en cualquier punto del mundo empobrecido en que estén en juego los más importantes recursos estratégicos.
No somos pocos los que hemos acogido con verdadera repugnancia la concesión del Premio Nobel de Literatura al fascista Mario Vargas Llosa, ese que afirma que Aznar ha sido el mejor Jefe de Gobierno del Estado español o el que quiere santificar el neoliberalismo pasando por encima de pueblos azotados por la marginación, el hambre y la miseria. Por lo que a mí respecta se puede meter el galardón por donde le quepa. Reconozco que ha escrito algunas obras muy buenas pero por su mentalidad desconsiderada y reaccionaria, despiadada con procesos regionales integradores en su propia área de origen, este señor no merece ni un parabién por telegrama.
Hoy mismo me entero de que desde la vecina Noruega, el Nobel de la Paz se lo conceden a quien los capitalistas más predadores consideran todo un luchador por la libertad y por la democracia. ¡Toma castaña!
No se lo dan ni a Fidel Castro, ni a un combatiente de las FARC o del ELN, ni a ningún preso político del Magreb o palestino, ni a una destacada activista saharaui, ni a ningún recluso vasco en las cárceles españolas, condenado sin haber manejado un arma en su vida.  Eso por no hablar de lo que están resistiendo los mapuches en Chile.
El premiado es alguien que tiene la nacionalidad china. A la RPCh no le perdonan que, en lo fundamental, no haya abandonado el socialismo y no haya dado su respaldo a la unipolaridad que buena parte de Occidente quiere seguir imponiendo.
El diario El País contaba brevemente la biografía de Liu y hacía sobresalir que este hombre, en 1989, fue detenido por participar en las revueltas golpistas de Tian An Men. Lo que no se dice es que estas no fueron pacíficas,  que pretendían hacer de China otro lacayo del imperialismo usamericano (lo llaman “democracia”) y que, además, la mayoría de las víctimas que hubo formaban parte del Ejército y no de los que encabezaron las protestas. La CIA, como de costumbre, estuvo detrás de aquello y su emisora camuflada Radio Free Asia hizo el resto del sucio trabajo.
Sigo leyendo un poco más y observo, no solo en el diario que he nombrado sino en unos cuantos más, que Xiaobo fue años más tarde condenado por disentir del “Gobierno del partido único” y por la redacción de la Carta 08, de la que paso a hablar.
En dicho documento se solicita “democracia legislativa” (¿esto qué es?), “un sistema judicial independiente”(es decir, uno que no castigue de modo ejemplarizante a los corruptos y ladrones de altos vuelos), “libertad religiosa” (para que todas las confesiones que hay en China tengan prohibido celebrar culto, prohibición que no tienen ahora, y el Gobierno Popular chino deje de pagar los arreglos y el mantenimiento de los templos tibetanos), “asociación, prensa y fin del partido único” ( con el fin de que se siga acusando falsamente a Zhong Guo de crear problemas con Google, de que el derecho a la información se pervierta en honor de intereses ajenos y aun contrarios al pueblo, y de que en la máxima Asamblea  de la República dejen de tener representación grupos parlamentarios fuera del Partido Comunista, el cual continúa creciendo en número de militantes). ¿De qué unipartidismo estará hablando la dichosa Carta?
Resulta que el modelo de toda esta serie de peticiones es la Carta 77, dice la prensa, la de la Checoslovaquia traicionada por elementos como Vaclav Havel, quien se empeñó en que la “totalitaria” nación socialista de Europa central fuese escindida en dos entes “democráticos”, practicantes del libre mercado y de la destrucción de toda la estructura social anterior. Los checos y los eslovacos deben de estar muy agradecidos a uno de los niños mimados de los servicios secretos yanquis, agradecidos por los “progresos” en materia de estabilidad laboral, salud, educación, vivienda, etc. ¡Viva el paraíso ultracapitalista con su democracia burguesa!
Desde Francia, donde, al igual que en Chequia y en Eslovaquia, los gitanos no han sido tratados como receptores de honores reales, Sarkozy se sube al carro de los que celebran el reconocimiento del “opositor” que un día impartiera clases en USA.
Obama, ese recompensado campeón de la paz y la concordia universales, habrá visto en este “mártir” de Oriente Lejano al nuevo Dalai (otro que se las trae), de acuerdo con sus palabras, al saber lo que habían decidido desde Oslo. Pide el gran blanco de piel negra que se ovacione a lo que él tiene por todo un símbolo de la China que , según los peores criminales del planeta, debería estar por llegar.
No es serio hablar, en un caso como el que comento, de persecución por pedir “reformas democráticas”. Preguntémonos si tanto hablador amigo de truhanes engominados quiere mejores o peores condiciones materiales de vida para el grueso del pueblo chino. Yo creo que esta panda se decanta por la segunda opción.
Ya dije en otra ocasión que China socialista no para de evolucionar, es consciente de que es más que mejorable la situación de los derechos humanos y es necesaria una mayor profundización democrática de su política a todos los niveles, pero la extensión y la población que posee, consciente de las amenazas y el acoso a que se ve sometida por no plegarse a la voluntad de corporaciones y líderes causantes de una terrible recesión, no le permite a su Gobierno bajar la guardia. El gigante asiático está desarrollándose, padece anualmente muchas catástrofes naturales, tiene que ocuparse de la alimentación de cientos de millones de personas y no quiere echar por tierra más de sesenta años de Revolución de mayoritario apoyo popular (con sus éxitos, fracasos y reformas).
Lo que menos necesita es injerencia en sus asuntos internos y campañas orquestadas por desestabilizadores temerosos de los avances chinos y de la repercusión de estos a medida que vaya avanzando este siglo.
Estocolmo, Oslo, no pueden tapar por más tiempo sus jetas. Condecoran y enriquecen al oligopolismo ,a la insolidaridad, a la injusticia, al poder del dinero y al inexistente combate auténtico por la causa más egregia: la Humanidad. Y esta no protagoniza titulares ni ocupa portadas que lleguen rápida y fácilmente a las masas.
Queda el consuelo de saber que a todo puerco le llega su San Martín.
Anuncios