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Todos estos ángeles antillanos se reunieron en la inmaculada de pecado Sección de Intereses Norteamericanos (SINA) para degustar unas cuantas fuentes de viandas, y expulsar los consiguientes gases sobre el régimen que los hizo personas de provecho e íntegras en sus convicciones.El  día 13 de enero, la norteamericana Subsecretaria de Estado adjunta para el Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson, al frente de otros Altos Cargos de la Administración obamista, se reunió con un grupo de disidentes cubanos en la mismísima capital de la nación de este colectivo. Ellos son la mejor representación de millones de sus hermanos dentro y fuera de la Isla; gozan de muy buena fama, porque el pueblo más culto del mundo adora a este ejército de desinteresados. Lo hace por la alta calidad humana de un puñadito de hombres y mujeres que ni están enfermos de mezquindad ni carecen de amor fraterno entre sí a la hora de ver quién trinca más en menos tiempo.

Allí estuvieron los líderes espirituales de siempre: la Pollán (Blanca Lady De La Pasta Al Dente), Martha Beatriz  Roque (¿cómo iba a faltar la Tía MacPato?), Félix Bonne (Lord No Me Llamen Sedicioso) y el cachondo mental de Elizardo Sánchez (El Bello Camaján), entre otras inolvidables personalidades.

Rezan los periódicos más serios, con el intachable ABC en el puesto de honor, que el objetivo de la Casa Blanca era reiterar su reconocimiento moral y apoyo humano al movimiento de derechos humanos y prodemocracia en Cuba. Y es que el amigo Elizardo, ex preso político él ¡qué duda cabe de tal cosa!, nada sospechoso de querer vender su patria a los yanquis ni de intentar subvertir el orden constitucional socialista, asegura que al Gobierno de su Cubita linda le conviene que se mantenga el anacrónico y artificial clima de guerra fría bilateral del que él es el principal atizador.

Palabras más que acertadas las de este santo varón caribeño, Patrón del humanismo elevado a la infinitud. El bloqueo es cosa de risa, el pueblo cubano es masoca y su Asamblea Nacional, sus Consejos de Estado y de Ministros, los abominables hermanos Castro, … todos, menos la Troupe Salvaínsulas Dolarizada, amenazan al pueblo estadounidense, codician sus riquezas naturales, sus industrias, su sangre y su alma. Si es que si no fuera por White House y Pentagon, el “reino” de G. Washington sería pasto del terrorismo y de la asfixia económica, comercial y financiera perpetrados por los implacables martianos de la Estrella Solitaria.

En la Perla del Caribe hay que promover cursillos intensivos sobre cómo convertir a 5 héroes antiterroristas en 5 espías malvados; de cómo disolver por la fuerza actos públicos no autorizados; o de cómo hacer de un centro educativo o penitenciario una réplica exacta del Tártaro, esto es, de la ilegal base naval de Guantánamo.

Plutocracia y masacres a gran escala es lo que suplican los buenos cubanitos diligentes. Hay que regenerar Cuba, pero ya. ¿Cómo? ¿Necesitan que se lo explique? Pues contratando a Bertie, hija de una giganta en bancarrota, con autoridad moral ecuménica.

¿Todavía no me toman en serio? ¡No puede ser! ¡Ni que pueda tildarse de provocación una reunión yanquilandesa con la crema suprema de las disidencias del orbe!

¡Qué pensamientos más retorcidos los de las autoridades castristas! Así no hay quien reviva las delicias del Edén.

La República Cubana se lo pierde. A no ser, por supuesto, que regrese la Madre Roberta con su magisterio venerable.

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