El test católico

Las autoridades católicas belgas, mediante una prueba, pretenden inculcar a los futuros sacerdotes cuán nociva es la práctica de sexo adulto con tiernos infantes.

Muy mala debe de estar la situación cuando la desconfianza es fuente de tormento en el seno de la Iglesia Católica respecto al comportamiento de sus religiosos.

Los seminaristas de Bélgica realizarán un examen psicológico del que se presume su fiabilidad científica. Sin embargo, parece mentira que se induzca a confusión entre pederastia y pedofilia, y que esté muy extendido el desconocimiento de la edad penalmente autorizada en los distintos ordenamientos para mantener relaciones sexuales. Lo que no sorprende es que si en el Derecho Canónico no ha desaparecido la vigencia del celibato, resulta especialmente escandaloso que los “Men In Sotanas” desahoguen sus necesidades carnales con niños. De la educación y correcta formación de los menores más pequeños somos todos y todas responsables, en una medida mayor o menor.

La semana pasada, una organización de apoyo a víctimas de abusos sexuales de Alemania, Bélgica, Países Bajos y Estados Unidos presentó una denuncia contra El Vaticano, con la inclusión del Papa, ante la Fiscalía de la Corte Penal Internacional por cargos de lesa humanidad. Si la denuncia prospera, se habrá producido un prodigio “divino”.

El uso interesado de la voz “terrorismo”

Las Juntas Generales de Guipúzcoa (una suerte de Parlamento provincial) han rechazado la propuesta del PP para condenar a la organización armada ETA y, asimismo, exigir su disolución.

La proposición popular solicitaba, entre otras cosas, la reprobación de “la injustificable historia de terror y dolor a la que ETA ha sometido a la ciudadanía vasca y al conjunto de la española, a las víctimas del terrorismo, en particular”.

El portavoz popular en esas Juntas, Juan Carlos Cano, dará por sentado que la Organización Terrorista Atlantista Septentrional (?) es una institución de beneficencia.

Verá con simpatía este señor la rebelión militar del 36, la salvaje (que me perdonen los pueblos primitivos) represión posterior y la negación sin concesiones del reconocimiento de los distintos pueblos y naciones de su sacratísima España, la del “destino universal”.

Conocerá sin vacilar las raíces y las motivaciones del movimiento independentista armado en Euskal Herria , al margen de las valoraciones de todo tipo que de esto puedan hacerse.

Sabrá este hombre aritmética bastante para contabilizar, cuando menos aproximadamente, el número de asesinados por el régimen del que surgió la formación política que tanto “se opone” a los sociolistos del PSOE. El número, por cierto, algo más que levemente superior al de los muertos atribuidos a ETA. Insisto en que son atribuidos porque no todos ellos son verdaderamente de su autoría.

Cano ha agregado que jamás hay que igualar a víctimas y a victimarios; que no será cruzada esa “línea roja”.

Quien en estos términos se expresa es alguien que cuando toca el tema de la “Guerra Civil” española dirá con altanería y vehemencia : “¿Que los nacionales fueron muy malos y mataron a muchos? ¡Pues anda que los rojos…!

A mí no me va a enredar esta avechucha carca.

Se busca titular sobre Rodríguez

Algún periódico, como es el caso de La Vanguardia, anda buscando un encabezamiento para definir la última legislatura de ZP.

Se sugiere “Crisis, paro, déficit, huelga, movimiento 15-M, Estatut, tregua de ETA, reforma laboral, …”

La prensa corporativa no nos sugiere que llamemos a José Luis “Criminal sanguinario por la escabechina en Libia “, “Esclavo sin posibilidad de manumisión por parte del American Master”, “Amiguito de Israel y flagelador desvergonzado de los que no manchan el ideario socialista” o “Promotor de nuevas e inaceptables canonjías para ex presidentes de Gobierno”.

Los medios de incomunicación proimperialistas, que no cuestionan el sistema, marcan sus propios límites y respetan al máximo sus códigos de conducta.

Se me ocurre una larga sarta de titulares, pero si los publicara podrían imputárseme calumnias e injurias.

Matanza mexicana

Treinta y cinco personas en el estado federado de Veracruz han fallecido violentamente y, al parecer, estamos frente a una de las mayores carnicerías de los últimos años en el país norteamericano.

Desde diciembre de 2006 han tenido lugar terribles masacres en Tamaulipas, Veracruz, Nuevo León, Chihuahua, Coahuila, Durango, Sinaloa, Nayarit y Guerrero. Detrás están presentes los principales cárteles de la droga en México.

En la América Latina descuellan por su violencia continua naciones como Colombia, Guatemala o el mencionado país azteca, entre otros.

No creo que en Caracas, a partir de 1999 o de 2000, haya empeorado la seguridad ciudadana, que está poco a poco retrocediendo. Sin embargo, con la desaparición paulatina de grandes bolsas de marginalidad en las ciudades más importantes de Venezuela, es previsible que la paz social sea más notable.

El gobierno federal mexicano, muy conservador, vigilado y aprobado por un Washington que aborrece a los pobres, fomenta desigualdades tremendas que, a su vez, generan delincuencia tanto común como organizada. La corrupción se endiosa y la miseria se ve incrementada exponencialmente.

Pero, después de todo, México no está necesitado de fondos extranjeros que aceleren el paso para arribar a la “idílica democracia liberal”.

Vayamos a buscar potenciales patrocinadores para otro Macroconcierto por la Paz, ahora en la Plaza del Zócalo de Ciudad de México. Seguro que Juanes se apunta el primero para participar.

El Ministerio Antiecológico (todo sea por la pasta)

La Secretaría de Estado de Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino de España ha dado recientemente el visto bueno a la construcción de un almacén de residuos nucleares en Ascó (Tarragona). Aduce este órgano superior de la Administración del Estado que las piscinas de combustible consumido tienen espacio para seis recargas más.

La construcción del almacén es temporal hasta que se construya el silo nuclear definitivo.

Europa Press, la fuente de la que tomé esta noticia, no deja caer el recuerdo de la existencia de la IAEA (por sus siglas en inglés) con sus famosas inspecciones técnicas, ni alude al menester de la desnuclearización evolutiva en el Estado español.

El Ejecutivo central echa mano de excusas en todo momento para minimizar o negar el impacto ambiental de  este depósito. No es, ciertamente, una planta nuclear , la cual sería infinitamente más peligrosa en caso de fallos graves.

Eso no quita que recelemos de los contingentes daños contra la salud y la vida (gocen éstas o no de singular protección si nos referimos a especies animales, por ejemplo) que provoque este cúmulo de desperdicios radiactivos.

Una cosa es que no cunda el pánico, y otra no mantenerse prudentemente alerta.

¡Salud!

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