Que muchos estamos ya hasta las narices del “Someone like you”, de una de las cantantes anglosajonas de moda, es un hecho, con independencia de que el tema nos guste mucho, poco o nada. Es una canción que ha cosechado, a poco de ser lanzada al mercado, el mismo éxito que su predecesora, la pegadiza “Rolling in the deep”.

Pero bueno, no quiero hacer de crítico musical del montón cuando quiero analizar y comentar una noticia (por llamar a esto de alguna manera) que he descubierto por casualidad cuando sintonicé ayer por la tarde noche el canal televisivo La Sexta. Para criticar, ya saben, primero hay que conocer, aunque duela, como ocurre en este caso.

Se pretendía hacer, o eso parecía, una aportación más a la conmemoración (aunque no había mucho que celebrar, la verdad, con tanto capitalismo depredador) del Día Internacional de la Mujer. Quiero añadir lo de “Trabajadora”, porque parece que este “pequeño” detalle es obviado deliberadamente por algunos/as. Como hay que caldear el ambiente de las “ultrademocráticas” y modernísimas (para según qué cosas) sociedades de Occidente u occidentalizadas, nada mejor, habrán pensado los dueños de la oligopolística prensa corporativa, que difamar y demonizar un día más a todo lo que sea y suene, presuntamente o no, a iraní. Siendo esta España deprimida un satélite más de EEUU, a su vez muy observado por Israel, nuestro “periodismo” dominante tenía que agregarse al coro propagandístico al que nunca deberíamos estar acostumbrados sin reaccionar.

No podían centrarse, claro, en las condiciones sociales y económicas en que se desenvuelven la inmensa mayoría de las féminas en el mundo subdesarrollado y empobrecido por culpa del Norte. Tampoco era correcto políticamente denunciar que mujeres kuwaitíes, cataríes o saudíes parecen vestidas, más bien envueltas, con cortinajes. Como, visto lo visto, no resultaba conveniente llamar la atención masiva sobre el hecho de que la todavía primera economía de este planeta nuestro no haya ratificado la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer ( CEDAW, por sus siglas en lengua inglesa), lo guay, lo enrollado, era arrojar piedras sobre el frágil tejado de vidrio iraní. La hipocresía, el doble rasero y la desvergüenza deberían tener límites, pero no los tienen.

Una niña o adolescente de la denostada nación persa se ha grabado a sí misma interpretando la canción de moda que cité al principio. Así que el programa de la tele que ya he nombrado mas todos los periódicos comerciales digitales que pueden consultarse en la Internet han aprovechado esta chorrada distractora para propalar que en la República de Irán las mujeres no tienen permitido legalmente cantar en público, que la niña mencionada estaba desafiando a Ahmadinejad, y que incluso la “insolencia” de la menor le costaría a ésta, nada más y nada menos, que una condena a muerte.

Desde luego, conozco bien la Constitución de Irán, y tengo los conocimientos básicos y suficientes de Derecho penal iraní para asegurar, sin ningún temor a patinar, que no existe una prohibición tan absurda y ridícula en un Estado islámico ( aunque con muchas confesiones respetadas) en que las mujeres forman parte de todos los ámbitos: político, profesional, social y cultural. Una cosa es que aquello no sea un paraíso en que el feminismo lo haya conseguido todo, ni mucho menos, y otra muy distinta es que reprochen al “régimen” de Teherán conductas que son cometidas en realidad por “amigos” musulmanes en que hay unos cuantos multimillonarios barrigones, que no son objeto de la explotación que padecen los que de verdad sudan la gota gorda en dichos países.

Se prepara, no sé si lo veremos, un ataque militar contra Irán, planificado no hace mucho, dicen, pero de origen muy antiguo, como ya he explicado en entradas anteriores mías. También he explicado en anteriores posts que en política internacional las casualidades no existen. Como prueba de ello: el mismo graznido, amplificado, repetido hasta la saciedad y acordado por los intrigantes de siempre, viejos maestros de manipulaciones, como la psicosociológica.

Supongo que estará fresca aún en la memoria colectiva cómo y cuánto nos desinformaron sobre el caso de Sakineh Mohammadi Sashtiani o la manera en que nos hablaron de las circunstancias de la muerte violenta de la estudiante Neda Agha en 2009. De la primera, lo más falso fue la foto que dio la vuelta al mundo. De la eliminación física de la segunda aún no nos han revelado quiénes fueron los verdaderos autores, en el contexto de la prefabricada por el Imperio “Green Revolution”.

Lo de la niña que emula a Adele es otro artificio más. La chica no debe ser objeto de insulto por parte de nadie, que quede claro. Me refiero a la tremenda y anómala difusión que se le da a esta insignificancia. Tendrían que ilustrarnos ¡basta ya de embrutecimiento! sobre el funcionamiento de las instituciones persas, la elección de los miembros del Parlamento, las diferencias entre el Líder Supremo (Jamenei en este momento) y el Presidente de la República (Ahmadinejad, actualmente), así como en qué son competentes ambos cargos. ¿Que las mujeres iraníes no tienen derechos y libertades? Hay que tener muy poca vergüenza o mucha ignorancia para sostener una mentira tan monumental. Menos problemas tiene una señora en Irán por salir a la calle sin el hiyab que una española por pasear por ahí en cueros a la vista de cualquiera. ¡Si hasta, por faltar a la verdad, nos quieren hacer creer por estos lares que, por culpa de los ayatollahs, se ahorca a alguien en la Persia posterior al Shah por causa de la orientación sexual, e incluso que la pena de lapidación no fue abolida por la Revolución Islámica!

Seguiremos oyendo más y más estupideces acerca de la chica que canta en English y de las visitas que recibe la web de videos por este “vital” acontecimiento. Los imperialistas y sus esclavos y esbirros mediáticos confeccionan iconos a los que hemos de rendir culto un día sí y otro también. Hay que pensar lo que quieren que pensemos y apartar la vista de su esquema tramposo y autoritario.  Para no llegar a nuestras propias conclusiones no hay nada como seguir fiel y dócilmente las directrices de los amos. Sí, los amos, pues no hay cuerpos libres sin almas libres. No decidamos las materias que nos sirvan para la reflexión, no cuestionemos nada, traguemos todo lo que nos echen y asintiendo todo el tiempo. Consumamos, digiramos, defequemos, limpiémonos el culo. Después, preparémonos para el próximo pan inficionado que saquen del horno expresamente para nosotros. Si escuchan demasiado ruido a la vez, que procede de la misma fuente, al menos pongan en duda el contenido que les esputan.

He echado mano de mis archivos y he encontrado una serie de fotos de las diversas esferas en que se desenvuelve la mujer iraní de hoy. Encontré las imágenes en www2.irna.com. No generan forzadas polémicas, y nos dan buena muestra de la multietnicidad y las curiosidades de un rincón del Medio Oriente tan denigrado como ignoto. Pongan el cursor sobre cada fotografía, hagan el favor. Evidentemente, una imagen puede llegar a valer, no más que mil, sino que un millón de palabras.