La madre de Marita y la Presidenta Cristina
La madre de Marita y la Presidenta Cristina

María de los Angeles Verón , o Marita, como le dicen, desapareció el 3 de abril de 2002 cuando iba a una consulta ginecológica cerca de su casa, en Tucumán. Testigos dicen que vieron cómo la obligaban a subirse a un auto. Desde ese día, la lucha incansable de Susana permitió sacar a la luz toda una red dedicada al tráfico de mujeres para forzarlas a la prostitución.

El miércoles comienza el juicio a 13 de los imputados en el marco de la investigación llevada a cabo para encontrar a la joven tucumana. Cuando a Susana se le pregunta qué opina de lo que averiguó la Justicia hasta ahora, ella no duda en aclarar: “Lo que averigüé yo, porque soy yo la que empujó el carro estos diez años. Si no, haría rato que nadie la estaría buscando a la Marita”.

DIEZ AÑOS DE LUCHA

Decir que empujó el carro de la investigación todo este tiempo no es una exageración. Susana llegó a meterse ella misma en prostíbulos que luego fueron desbaratados. Además creó la Fundación María de los Angeles para ayudar a las víctimas. Su lucha permitió rescatar a 129 chicas que eran forzadas a prostituirse. Algunas de ellas aportaron testimonios que permiten reconstruir hasta cierto punto qué pasó con su hija.

El secuestro de Marita, según la investigación, habría ocurrido en la esquina de su casa. María Jesús Rivero, una de las imputadas, sería la que ordenó la captura. En ese momento era dueña de la remisería Cinco Estrellas, en uno de cuyos autos se habrían llevado a la joven.

De allí, habría estado cautiva en distintas casas de Yerba Buena, bajo el cuidado de Daniela Milhein, otra de las imputadas.

Tanto Rivero como Milhein son ex mujeres de Rubén “La Chancha” Ale, ex presidente del Club San Martín de Tucumán.

En algún momento, Marita habría logrado escaparse. Unos policías la encontraron deambulando tambaleante por La Ramada, un pueblo tucumano. Los efectivos dijeron haberla subido a un colectivo de regreso a la ciudad de Tucumán, pero los investigadores sospechan que fue devuelta a sus captores.

De Yerba Buena, Marita habría sido vendida a La Rioja, para ser forzada a prostituirse en los locales de Lidia Irma “Liliana” Medina, también imputada. Esta mujer era la “gran madama” de La Rioja en la época menemista, según aseguran los abogados de la familia Verón.

Hasta aquí, el recorrido de la joven está sustentado por testimonios y pruebas que serán debatidas en el juicio. Lo que aún no se sabe es qué sucedió después. Un testimonio llevó a los investigadores a buscar sus restos en Córdoba . Fue la única vez que se habló de “restos”. Pero Susana sabía que no la iban a encontrar. “Mi hija está viva. Es la luz de esperanza que tengo”, dice.

La otra hipótesis gira en torno a la posibilidad de que Marita esté en algún lugar de Europa. Una de las jóvenes rescatadas dijo que escuchó a Liliana Medina burlarse: “Estos boludos la están buscando en La Rioja, y Marita está en España” .

ENTRE AMENAZAS Y ESPERANZA

Micaela Sol, la hija de Marita, tenía tres años cuando su mamá desapareció. Hoy, a sus 13, es una fiel compañera de su abuela en la lucha por recuperarla. “Ella sabe toda la verdad. Las mentiras tienen patas cortas. Me acompaña y me vio sufrir y pelear todos estos años”, cuenta Susana.

La sonrisa, la alegría, la educación, el respeto y la responsabilidad parecen ser las características que unen las generaciones de estas tres mujeres. Marita, dice Susana, era un sol, como lo es su nieta. Siempre contenta, solidaria. Buena hija y excelente madre.

“Yo sé que está viva. Las madres sentimos eso. Nunca voy a dejar de buscarla. Y voy a seguir gritando a los cuatro vientos todo lo que averigüe en el camino”, insiste.

Y esos gritos, esas denuncias, le valen varias situaciones peligrosas. La amenazan, de manera anónima, por mail, por mensajes de texto. Le dicen que la van a matar y la van a tirar al río. Amenazan con lastimar a su nieta. “Hasta me dijeron que con la plata que hace Marita laburando de puta le iban a pagar a la justicia para que no investiguen más”, cuenta Susana. Y ella siente que está tocando puntos sensibles de una red de trata. Porque cuando la amenazan, dice, hablan de cosas de la causa que sólo podría saber gente que está involucrada.

No tiene miedo. El miedo paraliza y ella, insiste, no va a bajar los brazos. La quieren amedrentar, quieren que se calle, pero Susana tiene una sola meta en su vida: encontrar a su hija.

“Ahora soy una pobre madre infeliz. No tengo paz. Me acuesto y me levanto pensando en ella. No puedo dejar de preguntarme si tendrá frio, hambre, cómo estará”. Se imagina un reencuentro, muy alegre, con mucho amor. Cuando vuelva a ver a Marita, dice, será feliz otra vez.

Susana Trimarco, tras el fallo en el que absolvieron a los 13 acusados por la desaparición de su hija Marita Verón, confirmó hoy que fue convocada a Buenos Aires por la Presidenta Cristina Kirchner, quien le dijo en un contacto telefónico que “no podía creer” lo que había ocurrido en el juicio.

Las 13 personas que habían sido enjuiciadas por meses por el secuestro y explotación sexual de la joven María de los Ángeles “Marita” Verón, hace 10 años, fueron absueltas por el trío de jueces que decidió la sentencia del caso.

La Sala II de la Cámara Penal de Tucumán realizó la lectura de la sentencia a los 13 imputados en el caso por el secuestro y sometimiento a la prostitución de María de los Ángeles “Marita” Verón: todos los procesados fueron absueltos.

Apenas la secretaria del Tribunal terminó de leer el veredicto, poco después de las 21, gritos, palabras de repudio e insultos surgieron de parte de los allegados a Susana Trimarco, madre de la joven, que allí se encontraban. Se mostraron indignados por el fallo del juzgado. Fuera del tribunal, un grupo de personas que aguardaba la salida de la madre, se unieron a la furia, expresada en las palabras “hijos de puta”.

Los acusados eran: María Jesús Rivero, la empresaria sospechada de haber ordenado el secuestro; su hermano, quien se creía había sido el encargado de capturarla; Daniela Milhein, que sería quien la mantuvo secuestrada en Tucumán; “Liliana” Medina, la gran madama de La Rioja durante la década menemista y dueña de los prostíbulos más importantes, que estaba imputada junto a sus dos hijos: El Chenga y José Gonzalo Gómez; Domingo Andrada, el policía riojano que buscaba a las chicas para llevarlas a los prostíbulos de “Liliana”. También María Azucena Márquez y María Natalia Bustos, que también formarían parte de esta red; Carlos Luna y Cintia Gaitano, regentes de prostíbulos en La Rioja; junto a los tucumanos Juan Humberto Derobertis y Andrés González, que cierran la lista de involucrados.

Los trece procesados llegaron al juicio acusados de los delitos de sustracción, retención y ocultamiento agravado de Verón por su condición de mujer, en concurso con el delito de promoción de la prostitución.

Los jueces al frente del juicio eran Alberto Piedrabuena, Emilio Herrera Molina y Eduardo Romero Lascano.

Todos se habían declarado inocentes. Ayer hubo una vigilia con liberación de globos en la Plaza Irigoyen, al frente del Palacio de Tribunales, durante la espera el veredicto en el juicio por el secuestro y desaparición de Marita Verón.

La lectura de la sentencia estaba prevista para las 18, y pasadas las 20, Trimarco, que esperaba en la Sala desde las 16, se mostró indignada por la demora. “No nos dicen nada”, había dicho a la prensa en el lugar.

La madre de Marita Verón aseguró que aunque no tiene “más lágrimas para derramar”, mantiene “el corazón intacto para seguir luchando” con el objetivo de hallar a su hija.

Por otro lado, dijo que aprecia a la senadora nacional Beatriz Rojkés, pero criticó sus apreciaciones en cuanto a que “la prostitución existe y seguirá existiendo”, al señalar que su lucha no es contra la “prostitución, sino contra la trata” de personas.

Consideró en ese sentido que parece haberse resignado en la lucha contra el flagelo de la prostitución y la trata porque “a ella no le secuestraron a una hija, ni a una nieta”.

Trimarco dijo que tras el fallo fue llamada por la Presidenta, a quien le agradeció el apoyo a su fundación.

“Me dijo a los gritos: ‘Susana, no lo puedo creer’ y me pidió que vaya para allá”, sostuvo la madre de Marita en declaraciones a un canal de noticias porteño.

“Cristina y Néstor siempre nos apoyaron. Sin la ayuda de ellos la fundación con la que rescatamos a varias chicas no hubiera existido”, añadió al respecto.

Con respecto al Gobierno de Alperovich, mantuvo que lo apoya “porque se hicieron muchas obras en la provincia, pero la Policía y la Justicia son una vergüenza”.

“Acá en Tucumán, matan y roban, y cuando se llama a la Policía no viene porque no tienen móviles o no tienen nafta”, sostuvo la mujer.

(Fuentes consultadas: La Nación, La Capital y la televisión pública argentina)

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