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Obama de nada malo podría tener la culpa. No se llama ni Hugo ni Raúl.

La sociedad estadounidense está regida por el gobierno más democrático que ojos humanos hayan visto. La buena educación en valores cívicos, el alto nivel de una sanidad gratuita y universal, la escasez de contenidos violentos de las películas gringas, la estabilidad psíquica y emocional generalizada en una población que conoce de primera mano la existencia del pleno empleo y las abundantes y durísimas restricciones que hay para tener en las manos un “liberador de almas”, no explica por qué en la Patria de Jorge Washington tienen lugar hechos de especial violencia que dan la vuelta al mundo.

Los medios comunicacionales hegemónicos, que casi nunca alaban las extraordinarias bondades del régimen de USA, pues son valientes, rebeldes y honestos hasta la infinitud, no paran de preguntarse por qué pasan estas EXCEPCIONALES cosas, con lo buena que es la libertad en los Estados que ejemplifican espléndidamente los éxitos de una economía pujante, de un bienestar que no parece tener límites y de una cultura de la paz, la concordia y la solidaridad con todos los pueblos del planeta.

Si en Casa USA reinan la ternura y la armonía, ¿cómo vamos a poder dudar de las nobles intenciones de quienes quieren (de buena fe, insisto) inculcarnos un modo de hacer política y, sobre todo, diplomacia, que nos haga más justos y proclives al afecto fraternal entre naciones?

No sé si lo he dicho antes, pero creo recordar que Obama de nada malo tiene la culpa, y que no se llama ni Hugo ni Raúl.

Dicho lo dicho, escrito lo escrito, me sorprendió sobremanera leer esto en el diario Público.es:

La masacre de 27 personas que tuvo lugar este viernes en una escuela en Newtown (Connecticut), incluidos 20 niños, ha sumido a EEUU en luto nacional y ha suscitado un agrio debate sobre las armas y la “cultura de la violencia” en este país. La tragedia, ocurrida a once días de Navidad en un pequeño poblado de Connecticut, es la segunda peor en un centro de estudios en EEUU desde la de Virginia Tech en 2007, que dejó 33 muertos, incluyendo el autor del tiroteo. En 1999, la masacre en la secundaria de Columbine (Colorado) dejó 13 muertos.

Activistas a favor del control de armas lamentaron que EEUU lleva ya ocho masacres o graves actos de violencia en lo que va de 2012 y, pese a eso, el Congreso se muestra reacio a aprobar leyes para restringir el acceso a las armas de fuego. Kristin Rowe-Finkbeiner, directora ejecutiva del grupo MomsRising, preguntó directamente: “¿Cuántas masacres más hacen falta para que nuestros líderes tomen acción?” “Urgimos al presidente Obama y a nuestros funcionarios elegidos en el Congreso a que respondan a esta crisis de violencia derivada de las armas que infecta a EEUU, y trabajen para prevenir tragedias como ésta en el futuro”, dijo Rowe-Finkbeiner, haciéndose eco de grupos opuestos a la libre venta de armas.

Si bien esta “epidemia de violencia” tiene raíces tan profundas como complejas, ésta crece por la facilidad del acceso a las armas, que varía de uno a otro estado, aseguran los activistas. En Connecticut, la ley estatal permite armas en las escuelas públicas o privadas siempre que el portador, mayor de 21 años y sujeto a revisión de antecedentes penales, tenga un permiso oficial y también permiso de las autoridades escolares.

En Michigan, una ley estatal aprobada el jueves, permitiría por primera vez portar armas ocultas en escuelas públicas, universidades, estadios y otras zonas antes “libres de armas”, pero espera la firma o rechazo del gobernador republicano, Rick Snyder.

Para Ladd Everitt, portavoz de la Coalición para Frenar la Violencia de las Armas, consideró que “es hora de que el presidente Obama hable de este asunto”, con la misma convicción con que defendió los matrimonios homosexuales, y se enfrente a la Asociación Nacional del Rifle (NRA), una influyente organización opuesta al control de armas.

Desde el Capitolio, donde la bandera de EEUU ondea a media asta, los legisladores nuevamente al unísono se solidarizaron con las víctimas y sus familiares, pero muy pocos, entre ellos el demócrata Jerrold Nadler, pidieron restricciones al comercio de armas.

Cada tragedia desde Columbine en 1999 –un total de 28– ha suscitado las mismas reacciones de dolor y de introspección, pero no ha habido avances en el frente legislativo.

Estos hechos no parecen disuadir a quienes defienden la tenencia de armas o que piensan que los tiroteos son “incidentes aislados de personas desequilibradas”, según un estudio de julio pasado del Centro de Investigación Pew. En el año 2000, el 66% de los estadounidenses creía necesario dar prioridad al control de armas por encima de la Segunda Enmienda de la Constitución, que consagra el derecho a las armas. Este año, sólo el 47% opinó lo mismo, según el Centro.

Recientemente, se ha sabido y difundido con exactitud que el tiroteo duró apenas 5 minutos, de acuerdo con Carrie Usher, una profesora que se escondió con sus alumnos en un armario, pero se oyeron decenas, incluso un centenar, de disparos. Ha confirmado el teniente Paul Vance que Adam Lanza perpetró la matanza en 2 aulas contiguas- ambas de primaria, con escolares de entre 6 y 7 años- con una macabra precisión: sólo 1 de las personas que recibieron disparos resultó herida; una empleada del centro aún sin identificar. Las demás, fallecieron todas: 24 en el acto (18 niños y 6 adultos) y 2 niños más en el hospital. Ninguna razón precisa se ha encontrado aún para explicar el sangriento episodio en el que perdieron la vida 28 personas y que ha causado una conmoción particularmente profunda, porque 20 de ellas eran niños. Ya se dio a conocer la lista completa de víctimas, según lo publicado por la web Urgente24.com.

Por cierto, ¿alguien ha oído hablar de un tal Michael Moore? Dicen que no entiende demasiado de estos temas.

niños armados

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