usa como maquina de matar

El Grupo PRISA es la falsa izquierda que lleva demasiados años sin esforzarse en pasar inadvertida en este sentido.

Sus plumíferos colaboradores, burgueses orgullosos de serlo y altivos portavoces de un sistema que agradece los servicios de los que comen de él mucho más que migajas, buscan cualquier pretexto, por burdo que sea, para echarle una mano al amigo “americano” cuando dan la vuelta al mundo noticias como la muy sangrienta masacre de Newtown y otras no tan sonadas que no han tardado en suceder a la de Connecticut.

Un antibolivariano convencido, de ésos que creen en el mito de las libertades capitalistas pese a “pequeños” defectos que no empañan el prestigio acompañante de unas “modélicas” prosperidad y dicha para un puñado de granujillas y granujones/as nacidos/as para un enriquecimiento ilimitado y sin escrúpulos, es el periolisto venezolano Moisés Naím, defensor de la hegemonía económica, política y cultural de Yanquilandia en una América Latina que, en general y afortunadamente, despierta de una larguísima temporada de letargo inducido y mantenido por el poderoso amo de un patio trasero que nunca le perteneció lícitamente.

Alguien hecho de la pasta con la que se ha modelado a Naím no ha tardado mucho en establecer comparaciones Norte-Sur a propósito de la tragedia en la escuela infantil mencionada antes. Y para ello el servidor del diario español El País no ha dudado en echar mano de la estadística de criminalidad en naciones como Brasil o Guatemala, con el fin añadido de destacar que USA, supuestamente, no es tan violenta como los dos países citados; incluso no tan peligrosa e insegura como Latinoamérica en su conjunto. Por otra parte, nos recordó (como si no lo supiésemos de sobra) que los escenarios afgano e iraquí son infinitamente más sangrientos que cualquier área de U.S.

De acuerdo con la cosmovisión de Don Moisés, siempre el llamado Primer Mundo será el paradigma del mal menor frente al que llaman Tercero. Y será así porque el paternalismo proimperialista encarnado, entre otros, por los poderosos conglomerados mediáticos hace como si nada entendiera de relaciones harto asimétricas entre Estados y grupos de Estados desarrollados y los que están en desarrollo.

Pareciera como si el Imperio fuera todo manos inocentes que ninguna contribución, directa o indirecta, hiciese a la propagación de males, no pocos de ellos de tipo estructural, entre los empobrecidos de la Tierra, inclusive aquellos que empiezan a despegar sin ver con simpatía molestas y viejas tutelas.

Desde luego, en la América Latina es grave y, en algunos casos, extremadamente grave lo relativo a los delitos cometidos a mano armada y a la proliferación de bandas criminales que, en ocasiones, exhiben cierto sectarismo junto con sus acciones criminales. Pero la prensa corporativa pasa por alto la lucha contra este fenómeno desde determinados gobiernos de la región (Venezuela y Argentina, aunque no exclusivamente) y las, por desgracia, abismales diferencias aún entre el día a día en México o Colombia y una república como la cubana en la que, como una amiga de allá recientemente me comentó, los niños son educados para amar y no para balear.

Moisés Naím no va a comentar nada acerca de la naturaleza terrorista del Complejo Militar-Industrial de EE.UU., ni va a analizar la doble moral del régimen que más armas exporta y que más suculentos beneficios obtiene gracias a ello. Y no admitirá quiénes tienen la culpa de las guerras que destrozan y dividen a pueblos enteros por haber cometido el pecado de la avaricia de insaciables transnacionales gringolandesas. De las ganancias del narcotráfico, dicho sea de paso, y en relación con la hipocresía, poco queda que referir.

Asimismo, los grandes medios de comunicación de masas obvian y seguirán obviando que la criminalidad decrecerá a medida que avance la construcción del socialismo donde se esté experimentando una fase de transición hacia una sociedad más justa mediante la superación del desastroso neoliberalismo.

El régimen imperial con sede en Washington D.C. es una manzana podrida que pudre a inquietantes pasos a la sociedad que más de cerca padece su singular pestilencia. Se dispara, nunca mejor dicho, la compra de armas de fuego con sus municiones. Se resalta en los periódicos la publicidad comercial de productos que no evocan precisamente soluciones pacíficas para los conflictos entre ciudadanos, aunque dichos anuncios sean visibles al pie de alguna fotografía que haya plasmado el dolor de una comunidad a causa de la horrible pérdida de, sobre todo, inocentes criaturas.

Mas el fanatismo a favor de la vocación tiránica de una Patria que no ama a sus hijos ni a los hijos de los demás es más importante para algunos articulistas, mediocres divulgadores denoticias a medias y estómagos agradecidos de un corrupto establishment que el hecho de reconocer que ningún Poder realmente antipopular se construye y permanece sino merced a hacer de gigantesca mentira el feo esqueleto que una sonrisa cínica esconde.

¿De cuántas matanzas en el seno de la Bestia hablaremos próximamente? No respondamos por ahora, y que sea M. Naím quien nos conteste con su proverbial sabiduría y su honestidad probada.

Nosotros ya hemos reflexionado lo suficiente por ahora.

Léase asimismo: http://www.cubahora.cu/del-mundo/estados-unidos-un-pais-loco

moises naim

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