tragedia griega

Tras la euforia mostrada el pasado jueves, 20 de diciembre, por el Primer Ministro griego, Antonis Samarás, al recibir una nueva entrega del préstamo financiero, la web Rebelión recabó la opinión del economista e investigador Leonidas Vatikiotis, quien explicó que el futuro no es tan halagüeño como lo pinta el Gobierno.

Profesor de Política Económica en la Universidad Libre de Varna (Chipre) y especialista en auditoría de deuda pública, Vatikiotis ha recorrido numerosos países y escrito libros sobre el estado del bienestar y las políticas neoliberales. Ha sido asesor de los documentales “Debtocracy” y “Catastroika”.

Samarás dio una cálida acogida a los 34 mil 400 millones de euros con altisonantes declaraciones como “un nuevo día para Grecia y para Europa”, “los sacrificios del pueblo griego no fueron en vano” y que ya no existía ninguna posibilidad de ver al país fuera de la Eurozona.

¿Hay motivos para tal optimismo?

No, la misma reacción tuvieron en marzo de 2012 cuando dijeron que la participación del sector privado (PSI) en la quita de los bonos daría una solución permanente al problema de la deuda. Y ahora vuelven a prometen lo mismo. La decisión del Eurogrupo es perjudicial para la sociedad griega, porque las condiciones para este acuerdo constituyen el tercer memorando, el cual recorta una vez más los sueldos y las pensiones y despedirá a más de 100 mil empleados públicos, entre otras muchas cuestiones.

En la reestructuración llevada a cabo el pasado mes de marzo los fondos de pensiones, que integran decenas de entidades públicas, fueron obligados a participar perdiendo hasta el 90% de sus depósitos, sin ningún tipo de indemnización, contrariamente a lo ocurrido con los bancos que fueron compensados con el 100% de sus inversiones, es decir, casi el doble de sus pérdidas, que fueron del 53%.

El importe recibido ¿ayudará a la reactivación de la economía griega?

No, únicamente estará al servicio de los banqueros, que recibirán la mayor parte del dinero (23,8 mil millones de euros) de este primer tramo de 34,6 mil millones de euros, sin saber sin los bancos permanecerán en manos griegas. Existe el peligro de que la deuda griega aumente para los contribuyentes en estos 23,8 mil millones, y, al final, las entidades financieras sean compradas por el Deutsche Bank por un euro, como ocurrió hace unas semanas cuando se vendió por ese importe el Emporiki Bank.

La economía griega no puede sobrevivir mientras esté sometida a las descargas de los programas de austeridad. La única solución es apoyar la demanda doméstica, lo cual significa incrementos en los subsidios y salarios para generar empleo.

¿Cuál es su impresión sobre el acuerdo y cómo cree que evolucionará la economía griega?

La economía griega se hunde en una trampa de recesión y endeudamiento. Nuestro PIB se ha visto reducido más del 20% en estos años, sin poder atisbar una salida a esta pesadilla.

La única solución para Grecia ahora es declarar el impago de su deuda pública, como hicieron Argentina, Ecuador o Rusia, y proceder a realizar una auditoría como la llevada a cabo por el Presidente Rafael Correa, y, al tiempo, salir de la Eurozona y de la Unión Europea. Este último paso es imprescindible si se quiere aplicar una política monetaria independiente y escapar de las estrictas políticas de austeridad que imponen los últimos acuerdos adoptados en el seno de la UE (el Pacto Fiscal de marzo de 2012, el pacto por el Euro de marzo de 2011 y muchos otros).

(Fuentes: Rebelion.org, Prensa Latina y Cuaderno de Atenas (del periodista Antonio Cuesta))

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