fascismo venezolano

Después de su desaparición física, y esto está imbuido de lógica aplastante, Chávez está más vivo que nunca, la lucha sigue, y el triunfo revolucionario de la inmensa mayoría del pueblo venezolano, cada día más organizado y empoderado, es el sello de éxito de una obra impulsada por una de las más titánicas figuras que ha dado la hermana América Latina.

Excesivamente benigna fue la paciencia del Gobierno bolivariano a lo largo de años con los hegemónicos medios de comunicación del país, en manos de una derecha demófoba, antisocial y liberticida sin escrúpulos. Pero podemos estar convencidos de que el comienzo del ocaso de estos incomunicadores no queda muy distante del tiempo que estamos viviendo, pues la libertad de empresa no es libertad de prensa, no es libertad de expresión. Y la falta de esta última es la mayor amenaza a la libertad de los pueblos.

Transcribo ahora una noticia de la Agencia Venezolana de Noticias (AVN), una fuente que ni es fascista ni lo quiere ser o parecer:

La carta que envió el accionista mayoritario de Globovisión, Guillermo Zuloaga, a los trabajadores de la planta para explicar las razones por las cuales se desprendía de sus acciones y se desligaba del negocio televisivo, revela sin eufemismos de ningún tipo el papel jugado por este canal para favorecer a la oposición y utilizar todo su poder para que ésta “ganara las elecciones” presidenciales del pasado 7 de octubre.

En carta divulgada el fin de semana por su hijo Carlos Zuloaga, el dueño mayoritario de las acciones de Globovisión anunció que cerró una negociación con el empresario Juan Domingo Cordero, a quien dice conocer desde hace muchos años y lo describe “como un hombre de éxito en el mundo financiero”.

“Yo la verdad, me sentí complacido por su actitud. Habrá un proceso de transición, en el cual nos comprometimos a colaborar”, admitió el empresario.

Alegando inviabilidad económica para sostener el negocio (“nuestros ingresos ya no cubren nuestras necesidades de caja”), el empresario que se encuentra fugitivo de las autoridades venezolanas por un caso de especulación en venta de vehículos, dice haber conseguido, finalmente, una solución “para el dilema” y por ello aceptó, sin dar detalles del monto que se le puso sobre la mesa, la oferta económica del inversionista Cordero.

Todo este lenguaje propio del intercambio mercantil que usó Zuloaga para anunciar que se desprende definitivamente del canal, contrasta notablemente con el hecho de que Globovisión ha sido en la práctica el principal actor de la oposición durante los últimos 14 años, al punto de que el canal terminó convirtiéndose en el verdadero partido de la derecha, una verdadera maquinaria de guerra informativa, engrasada finamente para avivar el odio, la polarización y la intolerancia contra el gobierno de Hugo Chávez y el pueblo que lo sigue.

Aunque Guillermo Zuloaga no detalla el descomunal esfuerzo hecho en estos 14 años para que Globovisión sacara al presidente Chávez del poder, recurriendo muchas veces a la manipulación, la mentira y la propaganda, sí admite haber realizado una última cruzada por esta causa, el pasado 7 de octubre.

“El año pasado, tomé la decisión de hacer todo lo que estuviera en nuestro poder, a riesgo del capital de los accionistas y conscientes de las implicaciones que esta actitud podría traer, para lograr que la oposición ganara las elecciones de octubre”.

Zuloaga percibió, según lo dicho en la misiva, que el 7 de octubre era una oportunidad de oro “para recuperar nuestro país”.

E inmediatamente se felicitó por la labor cumplida por el canal informativo durante la cruzada antichavista: “lo hicimos extraordinariamente bien y casi lo logramos, pero la oposición perdió”.

El periodista y analista de medios español, Pascual Serrano, escribió en el portal rebelion.org que esta confesión hecha por Zuloaga al calor de la compra-venta del canal, “demuestra que su cadena no tenía ningún interés en informar, ni entretener, ni en nada parecido para lo que las empresas poseen una licencia de emisión. Incluso que tuvo como objetivo un cambio de gobierno por encima de los intereses comerciales de los accionistas”.

Zuloaga, quien frente a los señalamientos por ilícitos en venta de vehículos dijo “especulamos pero generamos empleo”, en su misiva a los casi 500 trabajadores del canal les informó su intempestiva decisión de vender, por supuestos problemas económicos de la empresa y agregó que “Ni siquiera podemos subir los sueldos lo suficiente para compensar la inflación y mucho menos para compensar la devaluación”.

El documento de venta se hará efectivo el próximo 14 de abril, fecha en que se celebrarán las nuevas elecciones presidenciales, lo que garantiza el apoyo de la televisora a la candidatura de la derecha.

A pesar de argumentar sentirse perseguido por Chávez, al que denunció nacional e internacionalmente como un gobierno que tenía la firme intención de cerrar el canal, Zuloaga se aparta del negocio televisivo no por presiones gubernamentales sino por una oferta que le pareció irresistible.

“Es su sacrosanto mercado el que les cierra (al alegar inviabilidad económica), no el Hugo Chávez que ya no preside Venezuela, como llevan años diciendo a los medios de comunicación de todo el mundo”, cuestiona Serrano.

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