¿Cuánto detergente hizo falta para limpiar de mierda estas manos?
¿Cuánto detergente hizo falta para limpiar de mierda estas manos?

El colectivo antisocial mal llamado Manos Limpias ha denunciado ante el Fiscal General del Estado a Ada Colau, portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). La denuncia ha sido presentada para que se plantee ante la Audiencia Nacional “como órgano competente” porque “se ha amenazado a diputados que forman parte del poder legislativo y a otras altas autoridades del Estado”, como es el caso del presidente del Congreso y la vicepresidenta del Gobierno. Es decir, no sólo semejante colectivucho no denuncia ni critica el terrorismo permanente de la superestructura burguesa del patológico Estado español, sino que equipara a una activista defensora de derechos humanos básicos a una delincuente terrorista.

Según Manos Limpias, los escraches son hechos “presuntamente delictivos” que “se vienen desarrollando por la Plataforma PAH contra representantes de la soberanía nacional y cuya máxima dirigente es la activista Ada Colau”. De este modo, desvían la atención que recae cada día sobre el incumplimiento sistemático del artículo 47 de la Carta Magna, en la que ya muy pocos tienen fe, empezando por lo que más la conculcan: los fascistas con disfraces de demócratas, y “de toda la vida”, para más pitorreo.

La denuncia atribuye a Colau la comisión de posibles delitos de amenazas y coacciones, y contra la instituciones del Estado y atentado, en calidad de inductora y cooperadora. Sí, claro, y la ayuda neocolonial que el Ministerio de Defensa neofranquista envía a Mali es una modalidad de Cabalgata de Reyes Magos en plena primavera. ¡Hay que joderse con el lenguaje y algunos cínicos eufemismos y rodeos!

Según el colectivo, “no se trata de criminalizar” a nadie, pero cuando “estos hechos inciden en ilícitos penales, no pueden quedar impunes bajo el pretexto de que se criminalizan sus acciones”. Por eso no hay cómplice y alto responsable de la dictadura “franciscana” que no se haya muerto, llegada su hora, en su camita y con posteriores homenajes en honor de su lucha “en pro de las libertades”.

Esta es la España de pandero, botijo, alpargata, garrote y caspa que nos prometieron por la espalda nuestros dirigentes cuando otros fallaron. ¿Estamos atrapados en un callejón sin salida o perdidos en el laberinto del infortunio programado más que anunciado?

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