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Y ambas nuevas tienen, como se verá, un posible y razonable punto de conexión.

Varias agencias de seguridad en Estados Unidos entrevistaron desde 2011 a uno de los presuntos responsables por las explosiones en Boston, y fallaron en encontrar señales de potencial terrorismo.

Atentados en Boston nos obligan a permanecer vigilantes, afirma Obama, y piden en EE.UU. ley de combatiente enemigo para Tsarnaev

Tamerlan Tsarnaev había sido seguido por el Buró Federal de Investigaciones (FBI) y otros departamentos policiales debido a episodios de violencia doméstica y otras irregularidades ocurridas en el año 2009.

Según fuentes judiciales, Tamerlan también fue interrogado por autoridades usamericanas a tenor de una solicitud entregada en Washington por un gobierno extranjero, el cual no fue identificado por la agencia NewsMax.

Algunas pistas indicaban que este hombre se había convertido en un “islamista radical”, pero los hermanos Tsarnaev nunca fueron colocados en vigilancia especial del FBI, comentó la fuente.

Tamerlan Tsarnaev fue muerto por disparos en la mañana del viernes, cuatro días después de los atentados contra el Maratón de Boston. Su hermano Dzhokhar cayó bajo custodia policial después de un tiroteo la víspera en la localidad de Watertown.

Esta nueva información acerca de que los Tsarnaev estaban en el radar del FBI desde hace tres años da pie a muchas preguntas sobre el trabajo de la administración de Barack Obama, subrayó el congresista republicano Michael McCaul.

Los hermanos Tsarnaev y otros familiares suyos asentados en este país provienen de las regiones de Asia Central de Daguestán y Kirguistán, y desde 2002 iniciaron trámites para mudarse hacia Estados Unidos con visado de turistas.

El presidente Obama afirmó este sábado que Estados Unidos deberá permanecer vigilante como nación después de los atentados en Boston, en una de las semanas más tensas en su mandato ejecutivo.

Por otra parte, varios acontecimientos indican que el anunciado como inminente derrocamiento del presidente de Siria, Bashar Al Assad, aparece impreciso, muy en lontananza y que Washington tiene preocupaciones con el curso del conflicto en ese país árabe.

En orden de actualidad y por importancia, el más significativo es la llegada horas atrás a Jordania de un contingente de 200 especialistas militares norteamericanos, causa de una comedia de enredos en el reino hachemita con el ministro de Información, Mohamed Momani, y fuentes militares en los papeles protagónicos.

El titular jordano dijo a la prensa que los soldados estadounidenses arribaron para “mejorar la disposición y ayudar a prepararse al ejército jordano para diversos escenarios (y) en vista del deterioro de la situación en Siria”.

Pero los militares necesitan discreción y de inmediato desmintieron al ministro: los 200 especialistas norteamericanos nada tienen que ver con la situación en Siria, forman el primero de los grupos que participarán en las maniobras anuales Eager Lion, dijeron como corresponde en cuarteles y trincheras.

Existen dudas sobre un ataque inmediato con un número tan reducido de tropas, sin armamento pesado capaz de asegurarle una ventaja rápida, a menos que el Pentágono haya contemplado un apoyo aéreo y artillero devastador.

La crisis siria se alarga de manera inconveniente, está distrayendo fuerzas y recursos que Washington requiere para adversarios más priorizados, en particular Irán, que apoya el Gobierno sirio, lo que exige un punto de ruptura a plazo inmediato.

Washington tiene capacidad cuenta con bases de aprovisionamiento de relativa cercanía, en concreto en la península arábiga, pero la campaña tendría que ser relampagueante y siempre están los factores imponderables, tanto políticos, como militares.

Uno de ellos irrumpió en la escena días atrás cuando el mando de uno de los grupos armados que combate al Gobierno legítimo sirio, Al Nusra, tuvo la idea de reconocer su adhesión a la red Al Qaeda, y en específico a la rama en Irak, ese país que estalla todos los días en la frontera oriental de Jordania.

La red creada por el saudita Osama ben Laden sería un aliado incómodo para las tropas norteamericanas, en especial mientras se esclarece el atentado que apenas horas atrás estremeció a la ciudad de Boston, cuyos móviles están por determinar, aunque sus autores han sido identificados como “islamistas chechenos”.

El enviado internacional para el conflicto sirio, Lakhdar Brahimi, acaba de solicitar en la ONU la exclusión de la Liga Arabe de las negociaciones para encontrar una salida pacífica al conflicto sirio.

Tras un examen de las circunstancias actuales es posible colegir que la razón desfavorece una intervención militar directa de Estados Unidos en Siria, sostiene el especialista en la materia Moises Saab.

(Con la información de PL)

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