futbol israel-portugal

Hizo gran gala, para ser exactos.

“Yo no intercambio mi camiseta con asesinos”.

Esta es la frase que utilizó la estrella portuguesa en el partido que enfrentó el pasado viernes por la tarde en la eliminatoria del mundial 2014 a Israel y Portugal.

Al acabar el encuentro, un jugador israelí se quitó la camiseta y pidió a Ronaldo que se la cambiara por la suya; este último lo rechazó explicando que no podía ponerse una camiseta con la bandera del Estado de Israel.

En el vestuario, cuando los periodistas le preguntaron por qué había rechazado el intercambio de camisetas, Cristiano Ronaldo dijo exactamente la frase de antes.

El año pasado Cristiano subastó su bota de oro para ayudar a las víctimas de los bombardeos israelíes.

Todo esto lo leí en Rebelion.org y me sigo preguntando por qué artistas y deportistas, pongamos como mal ejemplo, del Estado español, se han negado a hacer caso a todas las personas que les rogaron insistentemente que no pisaran Israel por más amables que hubiesen sido las invitaciones de algún Ministerio de la entidad sionista. Cristiano Ronaldo será todo lo mediático que se quiera y podrá disfrutar al máximo de la millonada que su profesionalismo deportivo le ha hecho ganar, pero tal vez su humilde extracción social le enseñó a no ponerse así como así de parte de ricos y/o poderosos sin escrúpulos que gozan de una impunidad inmerecida en este mundo de demasiados villanos con fortuna.

Que el ejemplo del futbolista luso cunda. Y si no cunde, que nadie le arroje piedras por haber demostrado nobleza cuando tenía que demostrarla. Antisemitas son los criminales , no Cristiano.

He dicho.

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