Poder para el pueblo, sí. No hay que cruzar dedos, sino alzar puños cerrados
Poder para el pueblo, sí. No hay que cruzar dedos, sino alzar puños cerrados

¿Trátase de masoquismo, de enajenación mental colectiva o es que ha habido una previa quema masiva de diccionarios enciclopédicos, amén del sentido común?

El caso es que este blog de El Revolucionario Escarlata ha sido en esta materia siempre de los pocos que han cuestionado el cacareado por medio mundo proceso “revolucionario” islandés. Mucho estruendo, demasiada cobertura mediática y el hecho de no olvidar que la nación nórdica del bacalao (el de pescar y comer, se entiende, no el del chunda-chunda) y de la semialienígena Björk forma parte de la OTAN (por mucho que presuma de no tener fuerzas armadas propias) fueron el prólogo del final de una historia que, circularmente, y, como si estuviera bajo los efectos de una maldición trágica, regresa a sus polémicos y archicomentados inicios.

Vamos a reiterárnoslo a nosotrxs mismxs por enésima vez: las grandes y genuinas revoluciones no se hacen con cacerolas, perros, flautas y danzas New Age. ¿Oyeron hablar por un casual del SOCIALISMO? Pues eso. ¿Para qué nos vamos a enrollar más?

No debemos ser agoreros del todo, pero la cosa no pinta nada bien, reconozcámoslo. Parece que Islandia es invadida por el fúnebre espíritu electoral paraguayo, ¿no creen?

La agencia de noticias Télam, por eso de ser antineoliberal en un país (la Argentina) hoy posneoliberal ha sabido ofrecernos los detalles que pueden leerse a continuación:

Las formaciones neoliberales, que llevaron al desastre a Islandia, se impusieron en las elecciones parlamentarias islandesas y podrían formar la próxima coalición de gobierno, según las primeras proyecciones.

De confirmarse dichas proyecciones, el lider del Partido de la Independencia, Bjarni Benediktsson, y su aliado, el dirigente del Partido Progresista, David Gunsslaugsson, podrán formar el próximo gobierno.

El primero tiene 43 años y su aliado, apenas 38 años, y entre los dos deben sumar al menos 34 de las 63 bancas del Parlamento.

Según las primeras proyecciones, la derrotada fue la Primera Ministra saliente, la dirigente socialdemócrata de 70 años Johanna Sigurdardottir, quien había prometido durante la campaña que si no era reelecta se retiraría de la política.

La oposición neoliberal, compuesta por las fuerzas Partido de la Independencia y el Partido Progresista, es la misma que gobernó el pequeño país nórdico desde 1995 hasta 2007, un período en el que la desregulación bancaria alimentó el endeudamiento de la ciudadanía.

La economía se ha recuperado desde entonces de manera muy rápida, pero las medidas neoliberales impuestas por los socialdemócratas y verdes desde 2009, en respuesta a las presiones del Fondo Monetario Internacional (FMI), mantienen a muchos ciudadanos muy endeudados.

Por otro lado, la hasta ahora coalición gobernante incumplió la aprobación de una nueva Constitución impulsada por una iniciativa popular.

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