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Como dije en un post no muy anterior a éste, Moscú parece aproximarse a posiciones yanquis en lo que tiene que ver con “solucionar” el conflicto sirio. Pero la Federación Rusa tiene su propia manera de resistirse a tentaciones que, a la larga, debilitarían su posición geopolítica en el escenario de unipolaridad permanente por el que continúa abogando Washington.

El año pasado pudimos enterarnos con certeza y con detalles de que el Gobierno ruso no dejaría de enviar armamento al legítimo Ejecutivo sirio, equipado este último, tal como se sabe, de sofisticados misiles procedentes del país presidido en la actualidad por Vladimir Putin.

La siguiente noticia, ofrecida por teleSUR e HispanTV, relata la negativa de Rusia a proporcionar (descaradamente, sobre todo) armas a los desestabilizadores de la nación árabe que llevan mucho tiempo siendo financiados por satrapías de la Península Arábiga, por Israel, por algunas potencias europeas y, por supuesto, por USA, la nación abocada por causa de esta bárbara empresa a un fiasco prácticamente seguro.

El Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, afirmó este viernes que dotar a los grupos terroristas en Siria con armamento de última generación va en contra de las leyes internacionales.

Lavrov aseguró que entregar armas a los grupos opositores sirios es contribuir a la guerra en vez de intentar solucionar los problemas.

Asimismo, insistió en que es el deber de todos los gobiernos cumplir con el Acuerdo de Ginebra, firmado el 30 de enero de 2012, que consiste en la detención de la violencia, el diálogo entre Gobierno y oposición y el apoyo a las personas desplazadas.

En ese contexto, el jefe de la diplomacia rusa destacó que su país está dispuesto a participar en las conversaciones entre el Gobierno sirio y los grupos opositores.

Rusia, al contrario que el resto de los países occidentales que aprovechan la situación actual de Siria para entrometerse en los asuntos internos del país árabe, desde un principio ha intentado solucionar el problema y detener la violencia.

Por ello, Lavrov ha criticado duramente el comportamiento de Occidente sobre la situación en ese país.

La víspera, el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, no descartó la posibilidad de que el Gobierno de los Estados Unidos (EE.UU.) esté evaluando nuevas estrategias para dotar de armamento a los grupos terroristas en Siria que luchan por derrocar al presidente constitucional Bashar Al Assad.

“Hemos estado aumentando nuestra ayuda a la oposición de manera significativa, y estamos revisando constantemente nuestros programas de ayuda para determinar qué tipo de ayuda le proporcionaremos en los próximos meses”, adelantó Carney.

El funcionario manifestó que, hasta la fecha, no le han proporcionado armas a la oposición siria, “pero seguimos revisando nuestras opciones y no descartamos ni confirmamos” la posibilidad de armar a los grupos terroristas enfrentados desde hace dos años contra el Gobierno de Damasco.

Carney agregó que también han estado comprometidos con sus aliados y socios de Medio Oriente (Turquía, Qatar, Israel y Arabia Saudita) “en un esfuerzo por apuntalar a la oposición y brindar ayuda a aquellos elementos en los que confiamos para llevar a Siria hacia una transición democrática, que no se oponga a los intereses de Estados Unidos”.

Las declaraciones de Carney se dieron un día después de que el diario “The Washington Post” revelara que la administración del presidente estadounidense, Barack Obama, “está preparándose para enviar ayuda armamentística a la oposición siria”, un tema que primero quiere “consultar bilateralmente con Moscú”.

El presidente Obama señaló este martes que hay evidencias de que armas químicas han sido usadas en Siria. Sin embargo, al igual que Gran Bretaña y Francia, emite sus señalamientos sin presentar prueba alguna.

En ese sentido, advirtió que el conflicto en Siria podría desencadenar una intervención militar extranjera (tal como en Irak o Libia) pero “aún son necesarias más pruebas para determinar si las fuerzas de Al Assad han utilizado ese tipo de armamento”.

La víspera, el jefe militar del Ejército Libre de Siria (ELS), Salim Idris, envió una carta a Obama para pedirle “desesperadamente ayuda” ante los ataques con armas químicas de Asad, que aseguró “ha cruzado ya la línea roja”.

Desde hace semana, Damasco ha denunciado ante la comunidad internacional una estrategia internacional de los “países enemigos de Siria” que busca hacerle creer al mundo que el Gobierno utiliza armas químicas, una información que ha sido desmentida en reiteradas ocasiones.

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