rata libia reaccionaria

La fuerte democracia popular que impulsó y consolidó la Revolución Verde pagó un alto precio por su existencia, más que por el fino y valioso petróleo libio, por la idea materializada parcialmente de crear un bloque regional africano independiente de potencias neocoloniales y por haber buscado una alternativa seria, de corte financiero, al uso en el continente negro de una moneda diferente del dólar. Por esto último el enfado europeo, especialmente el francés, fue incluso superior al yanqui, como ya debería saberse desde los comienzos mismos, en 2011, de la crisis en la nación norteafricana.

El martes 23 de abril, un coche bomba destruyó la embajada francesa en Trípoli, Libia. Solo unos días antes, el viernes, 19 de abril, la organización “Al-Qaeda en el Magreb Islámico” (AQMI) había lanzado una amenaza contra Francia. El sábado 27 de abril, otra explosión destruyó la estación de policía en Bengasi. A partir del domingo 28 de abril, milicias armadas bloquearon el Ministerio de Relaciones Exteriores en Trípoli, exigiendo que el Congreso General Nacional de Libia apruebe la Ley de Aislamiento Político. Dieron de plazo hasta el 30 de abril. También exigen la renuncia del Ministro de Relaciones Exteriores. El domingo por la tarde también bloquearon el Ministerio del Interior. Luego le han urgido al Congreso para que destituyan el gobierno del Primer Ministro Ali Zeidan.

El martes 30 de abril, hombres armados en vehículos equipados con armamento antiaéreo rodearon el Ministerio de Justicia. Le pidieron al Ministro y su equipo que salieran y cerraron el Ministerio.

Más tarde ese mismo día más de 1000 manifestantes de la ciudad de Suz al-Juma llegaron al exterior del Congreso cargando 265 ataúdes, cada uno de ellos representando a alguien que ha muerto por la revolución. Los manifestantes también exigían que el Congreso apruebe la Ley de Aislamiento Político.

Según el Lybia Herald, se supone que el Congreso General Nacional (CGN) se iba a reunir el 30 de abril. Sin embargo, después de las manifestaciones armadas, el CGN suspendió sus sesiones programadas y las reprogramó para el domingo 5 de mayo. El lunes 29 de abril, el dirigente del Partido Patria, Abdurrahman Sewehli informó que la Ley de Aislamiento Político está programada para que el GNC la debata el domingo 5 de mayo.

Bajo la Ley de Aislamiento Político, si se aprueba, todos aquellos que ocuparon alguna posición en el gobierno de Gadafi en los últimos 30 años van a estar vetados de poder ocupar un puesto en el gobierno durante 10 años. La ley en los hechos sacaría al presidente, al primer ministro y una tercera parta del CGN de sus puestos y esto equivaldría a un golpe de Estado judicial por parte del Grupo Combatiente Islámico Libio (GCIL) y la Hermandad Musulmana.

El 5 de marzo de 500 a 600 manifestantes armados retuvieron como rehenes a 26 miembros del CGN en un intento por forzarlos a que aprobaran la Ley de Aislamiento Político. Cuando no votaron sobre la ley y el presidente del CGN Mohamed Magarief intentó abandonar el edificio, le dispararon a su coche en un intento de asesinato, el segundo este año.

La ley está respaldada por el alto liderato del GCIL. El ex emir del GCIFL, Abdelhakim Belhadj, dio una entrevista a Asharq Al-Awsat reproducida en The Mahalla el 4 de marzo, en donde apoya la ley. El New York Times informó el 18 de febrero de que en la conferencia nacional de la “Asociación de familiares de la masacre en la prisión Abu Salim en Trípoli” en enero, el legislador libio Abdel Wahab Mohamed Qaid encabezó un cántico en apoyo de la propuesta Ley de Exclusión Política. Él es el ex comandante militar del CGIL que actualmente preside la comisión de seguridad nacional de la CGN. Su hermano, Abu Yahya al-Libi, era el segundo al mando de al-Qaeda en Paquistán, asesinado en un ataque de EE.UU. con aviones robot (drones) en junio de 2012. Sami al-Saadi, el ex jefe ideológico del CGIL, también ha respaldado la ley, y ha pedido que se incluya el poder judicial.

El 29 de abril, France24, en su informe sobre el bombazo en la embajada de Francia en Trípoli, cita a Mathieu Pellerin, director del Centro de Inteligencia Estratégica en el Continente Africano (CISCA, por sus siglas en francés) quien dice: “Están haciendo a un lado gradualmente a los liberales y reformistas del período de Gaddafi. En Trípoli, el actual jefe de seguridad interna, Abdelhakim Belhadj, fue líder de una milicia que está muy ligada a la Hermandad Musulmana y mantiene una relación muy turbia con los grupos radicales. Todo esto significa que no hay garantías de seguridad en Libia, excepto para quienes tengan vínculos fuertes con los grupos milicianos”.

Si es verdad que Belhadj es el “actual jefe de seguridad interna” en Libia, quiere decir que el GCIL, una organización designada como Organización Terrorista Extranjera y que estaba afiliada oficialmente a Al Qaeda en 2007, ha consolidado su control de Libia, incluso antes de la votación. Se sabía de antemano que Belhadj era el jefe del Consejo Militar de Trípoli a comienzos de agosto de 2011. Según un informe publicado por el Centro de Cooperación Internacional de la Universidad de Nueva York, Belhadj había tratado que lo nombraran el jefe formal de las nuevas fuerzas armadas, pero enfrentó una dura competencia por el cargo y se otorgó a otra persona en noviembre de 2011. En la primavera de 2012, Belhadj renunció a la comandancia del Consejo Militar de Trípoli para formar su propio partido político y competir en las elecciones de julio de 2012, en las cuales perdió.

Sin embargo, el New York Times informó el 3 de septiembre de 2011 de que después de que fuera nombrado comandante del Consejo Militar de Trípoli, también fue nombrado como uno de los 21 miembros del Comité Supremo de Seguridad (CSS) de Libia. No hay ninguna confirmación pública de que haya renunciado a ese cargo.

Como se debe recordar, en el ataque terrorista a la misión estadounidense en Bengasi, el CSS jugó un papel decisivo. Fue un funcionario del CSS quien fue observado tomando fotos a la misión en la mañana del ataque, y se suponía que el CSS debía tener estacionada una patrulla de policía fuera de ls misión a tiempo completo, pero no lo hizo. El vehículo del CSS abandonó el lugar poco antes de que comenzara el ataque.

El martes 30 de abril, el presidente de la CGN, Mohamed Magarief, llegó a Qatar para sostener conversaciones con el emir de Qatar. Durante el derrocamiento de Gadaffi, Qatar le dio armas directamente a Belhadj y al GCIL, con la aprobación de Obama, pasando por encima del Consejo de Transición Nacional. Sin lugar a duda, Magarief espera negociar algún tipo de resolución a la crisis de Libia.

El Departamento de Estado contrató a milicianos libios simpatizantes de la red islámica radical Al Qaeda para defender al consulado estadounidense en Bengasi, posteriormente atacado en septiembre de 2012.

Acorde con una investigación del medio digital Newsmax, los guardias empleados por el gobierno de Washington eran miembros de la Brigada Mártires 17 de Febrero, que incluso habían desplegado una bandera de Al Qaeda en un sitio propio de Internet.

No está claro si esta organización paramilitar libia cumplió su cometido de proteger a la sede diplomática norteamericana el 11 de septiembre de 2012, cuando la instalación fue agredida por desconocidos.

El asalto cobró las vidas del embajador J. Christopher Stevens, el oficial de información Sean Smith, y los ex militares Navy Seals Tyrone Woods y Glen Doherty.

Stevens fue el primer alto diplomático estadounidense en morir en servicio desde 1979.

Varios vínculos de Internet de la Brigada Mártires profesan amplia reverencia al grupo Ansar al-Sharia, una de las bandas extremistas árabes culpadas por la administración del presidente Barack Obama por el letal ataque en la norteña y segunda mayor ciudad libia.

Ningún portavoz del Departamento de Estado ha difundido una explicación acerca de cómo presuntos seguidores de Al Qaeda terminaron como responsables por la seguridad de una misión gubernamental norteamericana.

Para el próximo miércoles, es decir, para mañana, el Congreso federal convocó a nuevos debates políticos y audiencias sobre el incidente en Bengasi, aunque la Casa Blanca trata de finiquitar las discusiones sobre este tema.

El secretario de Defensa, Leon Panetta, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, Martin Dempsey, rindieron testimonio ante el Senado como parte de la prolongada investigación por el ataque al consulado estadounidense.

Los máximos jefes militares fueron citados por el Comité de Servicios Armados de la Cámara Alta en una pesquisa que también incluyó la comparecencia de la ex secretaria de Estado Hillary Clinton y otras autoridades.

En declaraciones al programa State of the Union, de la CNN, el jefe del Pentágono admitió que hubo fallos de inteligencia y de supervisión logística en el caso de la sede en Bengasi, pero eran retos de seguridad demasiado grandes, dijo.

El general Dempsey agregó que el suceso de Bengasi no fue una batalla de siete horas, sino dos escaramuzas de 20 minutos separadas por seis horas de calma. La unidad estadounidense de auxilio aéreo más cercana estaba a una distancia como de Washington a Los Angeles, alegó.

En definitiva, Libia se encuentra al borde de un golpe de estado de Al-Qaeda y la Hermandad Musulmana. ¿Es esto lo que quieren para Siria? se preguntan inteligentes analistas.

(Principales fuentes consultadas: LaRouche y Al-Manar)

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