independentismo

 

Un repelente broquel, poco noble.

Cuando Artur Mas presentó hace varios meses su propuesta para que se reconociese una futura independencia para Catalunya, hubo quienes pusieron el grito en el cielo, mientras que otros, nada sospechosos de españolismo, consideraron el paso dado por Artur Mas desde la Generalitat catalana como una manera de obviar graves problemas vinculados con la gestión autonómica de CiU, en medio del serio descontento de la población por la “crisis” económica vivida en todo el Estado español, que, lógicamente, ha salpicado, manchado y deprimido al pueblo catalán.

Además de Convergència i Unió, fuerzas de la izquierda de Cataluña habían suscrito el proyecto “artúrico” (ERC, CUP e ICV-EUiA), aunque ya sabemos que hay izquierdas e “izquierdas”, así como “centros” que no son más que cañones neoliberales situados a la derecha del espectro político, a nivel estatal y a nivel autonómico.

Pero todas las formaciones catalanas mencionadas coinciden hoy, conocida la sentencia del Tribunal Constitucional español, en que hay razones de sobra para lamentar tal decisión. Lo que no puede haber es sorpresas, pues con la obsoleta Constitución reformista de 1978 en la mano, técnicamente es comprensible la postura del máximo guardián de la Ley Fundamental española. No obstante, sabemos que ninguno de las grandes medios de comunicación al servicio de los viejos intereses españolistas va a apostar por un cambio en la Carta Magna que abra un camino hacia posibles futuras independencias de entidades hoy sólo autonómicas. Si no se respeta desde esos ámbitos ni la vía federal, mucho menos se verá con agrado el reconocimiento del derecho de autodeterminación de los pueblos, ya que, según lo que nos cacarean a diario, todo lo que vale para el exterior de España no vale para España de puertas para adentro. Y, encima, con la excusa de la Unión Europea, los óbices se los sacan hasta de donde no los hay.

España posfranquista, España neofranquista,… Todo atado y bien atado, siempre mirando al pasado, en un presente convulso, lejos de un mañana genuinamente socialista, genuinamente democrático.

Los dejo ahora con la noticia de Publico.es, acerca del nuevo varapalo anticatalán:

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha tildado este miércoles de “insólita, altamente preocupante y profundamente decepcionante” la decisión del Tribunal Constitucional de suspender provisionalmente la declaración de soberanía aprobada en el Parlamento catalán.

“Es tremendamente preocupante que un parlamento elegido y constituido democráticamente no se pueda ni pronunciar, ni aprobar una declaración”, ha afirmado Mas en una comparecencia de prensa en el Parlament.

Mas ha remarcado que “el camino sigue, pese a los obstáculos”, ya que, en su opinión, congelar el proceso soberanista sería un “acto desleal” a los votantes de las pasadas elecciones del 25 de noviembre.

El Tribunal Constitucional ha admitido a trámite la impugnación del Gobierno central contra la declaración del Parlamento catalán del pasado 23 de enero, en la que defendía que Catalunya es “sujeto jurídico y político soberano”, y la ha suspendido provisionalmente.

En una comparecencia ante los medios insólita por la celeridad en la que se ha producido tras el anuncio del TC, Mas ha denunciado que el alto tribunal “cuestiona la voluntad de las urnas”, aunque espera que los jueces, cuando entren a analizar el fondo de la cuestión, apliquen el “sentido común”.

Aunque comparta la estrategia, Mas ha afirmado que puede llegar a entender que el Gobierno central actúe para abortar el proceso soberanista, pero el Tribunal Constitucional, ha remarcado, debe actuar como un “árbitro”, bajo los principios de “prudencia y equidad”.

“Difícilmente la mayoría del pueblo catalán entendería que declaraciones como estas sean impugnadas y finalmente suspendidas”, ha avisado el jefe del ejecutivo.

En este sentido, Mas ha recordado que el fallo del TC sobre el Estatut provocó cambios en la política catalana: “Hoy estamos donde estamos, entre otras cosas, por lo que pasó entonces, así que hay que tomar nota”, ha remachado.

El presidente de la Generalitat dice que la resolución impugnada “no es ninguna declaración de independencia, sino una declaración política que se basa en lo que expresó mayoritariamente el pueblo en las urnas”.

Así, ante la decisión del TC, el presidente de la Generalitat ha llamado a la unidad de las fuerzas políticas catalanas, porque lo que se tiene que defender ahora, ha dicho, “es el respeto a la voluntad expresada en las urnas, y esto no es ninguna tontería”

Los partidos catalanes reaccionan en contra de la decisión

Los partidos que aprobaron la declaración de soberanía del Parlament, CiU, ERC, ICV-EUiA y CUP, han lamentado esta decisión y han indicado que el proceso soberanista seguirá adelante.

El portavoz de CiU en el Parlament, Jordi Turull, ha afirmado en la cámara que “una vez más, el TC ha demostrado que su sensibilidad con respecto a Catalunya es la de una apisonadora pero tiene que saber que nunca una decisión suya podrá silenciar lo que es el sentimiento y la voluntad mayoritaria de un pueblo expresada democráticamente por sus representantes”.”Los diputados del Parlament nos debemos al pueblo de Catalunya y aquí hay una decisión tomada que no tendrá marcha atrás, que es que los catalanes puedan decidir libremente su futuro”, ha añadido.

CIU: “El TC ha demostrado que su sensibilidad con Catalunya es la de una apisonadora”

El presidente de ERC, Oriol Junqueras, ha afirmado que la declaración de soberanía aprobada por el Parlament “es la expresión democrática de la voluntad del pueblo de Catalunya, y por tanto, diga lo que diga cualquier tribunal, este Parlament será fiel a la voluntad de los ciudadanos catalanes”. “Tomaremos las decisiones que hagan falta y la hoja de ruta se mantiene intacta, puesto que no tengo ninguna duda de que el Parlament será consecuente con la voluntad mayoritaria de los catalanes”, concluye.

Desde el grupo de ICV-EUiA, su presidente, Joan Herrera, ha considerado “insólita y muy grave” la suspensión, y ha añadido que “es ridículo que suspendan una declaración democrática porque, al hacerlo, hay un pronunciamiento en contra de la misma democracia”.

Según Herrera, después de la sentencia del Estatut “al PP y al TC les quedaba poca credibilidad, pero con una decisión como la de hoy se les ha acabado la poquita que aún podían tener”. En su opinión, la mejor respuesta institucional a la decisión del TC “es que esta tarde se apruebe la creación de una comisión parlamentaria sobre el derecho a decidir”, porque la mejor respuesta ante la falta de cultura democrática es más democracia” y evidenciar “unidad y firmeza”.

Por parte de la CUP, el diputado Quim Arrufat ha indicado que “la pregunta era cuánta democracia aguanta el Estado español, y la suspensión temporal de la declaración indica que la respuesta es cero, por lo que respecta al derecho a decidir de los catalanes”.

Arrufat ha conlcuido que lo importante es lo que hacen los catalanes que deben aplicar una hoja de ruta para tomar decisiones y seguir adelante con la consulta soberanista.

 

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