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El Gobierno sirio, a través de su Ministro de Información Omran Al- Zoubi, desmintió este domingo estar implicado en las explosiones ocurridas ayer sábado en Reyhanli (al sur de Turquía) y sostuvo que esos actos terroristas son condenados por todas las normas éticas, humanas y legales.

En una rueda de prensa desde Damasco (capital), el titular de comunicación expresó que “cualquier acusación a Siria, ya sea de forma explícita o implícita por parte de cualquier funcionario turco, es rechazada en forma y contenido”.

A su vez Al-Zoubi expresó sus “condolencias al hermano pueblo turco y deseemos una pronta recuperación a los heridos” y criticó que el gobierno de ese país vecino ha transformado las fronteras en focos de terrorismo internacional, que también facilita la llegada de bombas, explosivos y asesinos a Siria.

“El Gobierno turco y su presidente cargan con la responsabilidad directa, tanto política como moral, hacia el pueblo turco, el pueblo sirio y los demás pueblos de la región y el mundo”, dijo el ministro.

Al-Zoubi sostuvo que nadie en Turquía tiene el derecho de lanzar acusaciones arbitrarias contra Siria y responsabilizarla de dichos atentados. Agregó que Siria no cometió, ni cometería actos terroristas como estos.

Este sábado ocurrió un doble atentado terrorista en Reyhanli, al sur de Turquía, cerca de la frontera con Siria, donde explotaron dos carros bomba frente al Ayuntamiento y a la oficina de correos de Reyhanli, dejando un saldo de 46 muertos.

Este domingo el Viceprimer ministro turco Besir Atalay atribuyó la responsabilidad de estos actos al gobierno de Damasco, que negó a su vez cualquier implicación en el ataque.

El pasado mes de febrero, en un atentado similar, 13 personas perdieron la vida y decenas resultaron heridas al explotar un potente carro bomba en un cruce en la frontera de Turquía con Siria, cerca de Reyhanli. Según los testigos locales, el incidente se produjo cuando un vehículo explotó por control remoto.

Siria, desde mediados de marzo de 2011, es objeto de la injerencia de algunos países occidentales y regionales, entre ellos Qatar, Arabia Saudí y Turquía, que tienen como objetivo derrocar al Gobierno constitucional de Damasco.

(Fuentes: teleSUR, AFP y SANA)

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