hipocresia extrema

No tiene que gustarle a un marxista-leninista el modelo político representado por la República Islámica de Irán, nación del Medio Oriente que desde Jomeini hasta nuestros tiempos no ha bajado la guardia frente a los que impusieron y mantuvieron al corrupto y criminal Shah Pahlevi; frente a los que, con todos los instrumentos a su disposición, no pararon, desde 1979, de acosar, difamar y amenazar militar y diplomáticamente a la Persia no laica de los Ayatollahs, pero sí enemiga leal del imperialismo.

USA e Israel borrarían del mapa a Irán si pudieran, pero de momento sólo les conviene que el mundo piense que es el “régimen” de Teherán el que quiere eliminar con algún artilugio de destrucción masiva algún país “inofensivo y desprotegido”.

Por eso y por mucho más (como diría cierto cantautor latinomaricano) los antiimperialistas debemos defender a cualquier gobierno y cualquier pueblo que no se arrodillen ante las presiones del Tío Sam, de Tel Aviv y de cualquier esbirro al servicio de las causas más innobles.

Lean ahora lo que nos cuenta Russia Today acerca de dos ejecuciones en territorio iraní:

Teherán ha ejecutado a dos ciudadanos iraníes por espiar a favor de los servicios de inteligencia israelí y estadounidense, informó una emisora estatal de Irán.

Según el reporte, ambos fueron ahorcados. Se trata de Mohammad Heidari, que fue acusado y condenado por proporcionar información secreta al Mossad a cambio de dinero, y Kourosh Ahmadi, quien presuntamente colaboró con la CIA.

La república islámica está en confrontación política con Occidente por su negativa a frenar su polémico programa nuclear.

Washington y Tel Aviv acusan a Teherán de desarrollar armas nucleares, mientras Irán, objeto de sanciones internacionales, rechaza las acusaciones y sostiene que enriquece uranio con fines médicos y de generación eléctrica.

Quien acusa debe probar lo que sostiene, ¿verdad? Pues que los mayores peligros para la preservación de la paz mundial se decidan a su desarme atómico antes de señalar a quienes no han imitado todavía al gobierno genocida que en 1945 devastó dos ciudades niponas con un arma no precisamente convencional y considerada con el ser humano.

Irán se defiende muy bien con las leyes procesales penales de que dispone. Aviso para los que menosprecian la capacidad de reacción del país asiático.

Anuncios