Christine

Cristina La Lagarta está al frente, por motivos medio claros, medio oscuros, de la institución financiera predadora internacional a la cual deberían desobedecer todos los gobiernos sensatos si les preocupase realmente la supervivencia digna de sus pueblos. El titular del post no se corresponde con las palabras exactas pronunciadas por esta abogada y política, pero el sentido es, indudablemente, el mismo.

No sabemos a ciencia cierta si a esta tía le resbala todo y se da el lujazo de hablar con frialdad de la realidad económica predominante en el planeta, o es que de vez en cuando se fuma algo raro que hace que parezca un poquito buena ante los ojos de una atónita opinión pública, habituada al recochineo, a las muestras de arrogancia y al indiferentismo de los que largan discursos económicos desde las alturas que han escalado a fuerza de crímenes, engaños y diversos chanchullos de no limpia naturaleza.

El caso es que esta francesa con pinta de humanoide altamente sofisticado confesó a comienzos de esta misma semana que se está agravando escalofriantemente la desigualdad social en el mundo. Este dato, ciertamente dramático, sí, lo reconoció Christine (que me recuerda mucho al personaje sobre ruedas de la novela de Stephen King). Otra cosa es que la individua se arrepienta de sus pecados y ofrezca soluciones que colisionen frontalmente con esas fulminantes recetas neoliberales que dicha “elementa” no osa condenar ni con la boca chiquita. Aunque parezca que su palabrería es un “mi culpa” que quiere renegar, mediante un supuesto alegato antipobreza, de teorías y prácticas que, efectivamente, son un incuestionable fiasco. La hipocresía suprema tiene vocación de inmortalidad. No lo olvidamos.

¿El bloque regional de la UE, sin la excepción germánica, aprenderá algo de la funesta obediencia ciega a los dictados del principal “gestor” de las crisis/”crisis” monetarias y financieras?

El sitio LibreRed nos aporta con algunos detalles adicionales el contenido de las declaraciones mencionadas:

El 0´5% de la población mundial controla el 35% de la riqueza.

Lagarde hizo estas declaraciones durante un discurso en Washington dedicado a la lucha contra la pobreza. Movimientos sociales, sindicatos y partidos de izquierda catalogaron como paradójico que la directora de este organismo internacional ofrezca una charla sobre este tema ya que las políticas neoliberales que impone el FMI en distintos países del mundo generan altos índices de desempleo, miseria y desigualdad social.

Durante los años 80, las medidas del FMI en América Latina desencadenaron una de las etapas más oscuras de la historia del continente: Los ingresos se desplomaron; el crecimiento económico se estancó, el desempleo aumentó a niveles alarmantes y la inflación redujo el poder adquisitivo de la población. Esta época fue conocida como “la década perdida” o la “larga noche neoliberal”.

Hoy los pueblos del sur de Europa están sufriendo drásticos recortes sociales impuestos por la llamada “Troika”, conformada por el Banco Central Europeo (BCE), la Comisión Europea (CE) y el propio FMI.

Las políticas fijadas por estos organismos han llevado a que la Eurozona bata récord de desempleo (12,1 por ciento) y que el paro juvenil en países como España o Grecia supere el 50 por ciento.

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