imperialismo y fascismo en latinoamerica

Nunca el socialismo fue fuente de crímenes en América Latina; siempre fue blanco de ataques, objeto de persecuciones y víctima de atrocidades provenientes de las clases hegemónicas dominantes, el apoyo directo o indirecto del imperialismo usamericano y la enconada presión el capital empresarial transnacional.

Ninguna nación del bloque regional citado se ha salvado ni se salvará de esta repugnante conjunción de fuerzas insomne por la sola idea de ver iniciado el camino de empoderamiento de los pueblos, a los cuales se ha ahogado en sangre sin temor real alguno a las reacciones internas y externas tras la comisión reiterada de crímenes de lesa humanidad.

El fascismo nunca reposa, pero sus representantes prácticamente siempre han abandonado el mundo tranquilamente y sin haber rendido apenas cuentas por su sanguinario historial. ¿Se pude seguir tolerando que a Diké le dejen levantada la venda para que a través de un ojo vea, y vea más de la cuenta?

Esta entrada bloguera refunde información sobre dos indeseables genocidas del mismo hemisferio. Las fuentes son diversas: desde la gran prensa comercial hasta la alternativa. En cualquier caso, los datos ofrecidos son muy reveladores y darán pie a comentarios que constituyen la evidencia de que determinados temas no dejan, o no debería dejar, a nadie impasible.

Tras haber sido condenado a 80 años de prisión por genocidio y crímenes de lesa humanidad, el ex dictador Efraín Ríos Montt irá de nuevo a juicio gracias a amenazas de ex militares cuya presión revirtió la sentencia impuesta por las masacres a indígenas.

“En una resolución dividida, con tres votos a favor y dos en contra, la Corte de Constitucionalidad (CC) de Guatemala decidió el lunes dejar sin efecto la histórica condena emitida el 10 de mayo por el Tribunal Primero A de Mayor Riesgo, al considerar que se incumplió el debido proceso.

La CC ordenó que el juicio regrese al punto en que quedó el 19 de abril, cuando una sala de apelaciones ordenó suspenderlo al acoger un amparo de la defensa de Ríos Montt, pero el Tribunal reanudó el debate el 30 de abril sin tramitar la recusación planteada por el abogado defensor Francisco García, según informó AFP.

El diario español El País destacó que, antes de anular la sentencia al ex dictador, los magistrados de la CC fueron presionados por la Asociación de Veteranos Militares de Guatemala (Avemilgua) —que llegó a amenazar con movilizar hasta a 50.000 paramilitares que bloquearían el país hasta lograr la liberación del viejo caudillo— y por el Comité Coordinador de Asociaciones Comerciales, Industriales y Financieras (Cacif).

Esta organización patronal respondió a la condena con un comunicado en espacios comprados en la prensa, la radio y la televisión, en los que expresa su absoluto rechazo a la existencia de un genocidio en Guatemala, país que gobierna hoy el general retirado Otto Pérez, de quien se sospecha que estuvo involucrado en actos de tortura y genocidio durante el conflicto interno guatemalteco.

La reacción de los militares era previsible: hasta la restauración de la democracia (1985) fueron formados bajo una disciplina inspirada en la obediencia ciega, tan propia de los ejércitos habituados al intervencionismo y a no rendir nunca cuentas a nadie.

Sin embargo, el pronunciamiento empresarial, solo se explica “porque tradicionalmente el ejército ha estado al servicio del gran capital”, según el historiador José Cal, quien añade que esa postura también evidencia que la represión fue financiada, desde siempre, por el empresariado.

El régimen de Ríos Montt —de 86 años e internado hace una semana en un hospital militar tras sufrir una crisis de hipertensión— fue uno de los más cruentos de los 36 años de guerra civil en Guatemala, la cual dejó 200.000 muertos y desaparecidos, según la ONU.

Por otra parte, gracias a la agencia de noticias Télam, hemos podido saber que los ex dictadores Jorge Rafael Videla y el brasileño Ernesto Geisel intercambiaron cartas antes y después de la muerte del derrocado ex presidente constitucional de ese país, Joao Goulart, en Corrientes, en circunstancias que investiga una Comisión de la Verdad.

Así lo reveló el periodista Darío Pignotti en el medio electrónico brasileño “Carta Maior”, mostrando los lazos de ambas dictaduras.

En la misiva del 15 de diciembre de 1976, Geisel le dice a Videla: “Hay que seguir el camino de la más amplia colaboración”. Agrega también que fue “una gran satisfacción” haber recibido una carta suya el 3 de diciembre, de manos del “contralmirante César Augusto Guzzetti, ministro de Relaciones Exteriores”.

Según Pignotti, entre un escrito y el otro, el 6 de diciembre, murió en la provincia de Corrientes, donde estaba refugiado, el expresidente de Brasil, Joao Goulart, derrocado por el golpe de marzo 1964. Sus restos fueron enterrados sin hacerle una autopsia en el cementerio de Sao Borja, estado de Rio Grande do Sul, de donde era oriundo.

A partir de ciertos “indicios” de que pudo haber sido envenenado en el marco del Plan Cóndor, la Comisión de la Verdad -creada hace dos años por la presidenta Dilma Rousseff- y la Fiscalía General de Brasil aprobaron la exhumación del cadáver para realizar los estudios pertinentes.

Sin embargo, los militares brasileños se negaron a custodiar la tumba y, así, garantizar la inviolabilidad que garantice el resultado de peritos internacionales, tal como lo solicitó su familia. Por pedido de los brasileños, Goulart era vigilado de cerca durante la dictadura por los servicios de inteligencia argentinos.

Las relaciones entre los militares de Argentina y Brasil se afianzaron con la llegada de Jorge Rafael Videla al poder. En una visita al Secretario de Estado estadounidense, Henry Kissinger, el embajador brasileño le pidió apoyo para el militar argentino.

El secretario Kissinger, temeroso de una supuesta “cubanización” en todo el Cono Sur, no tenía intención de perder de vista la importancia para la región del peligro del dominio de elementos radicales. Y decía que el “problema” era que el gobierno iba más allá de “ciertos límites de tolerancia de los derechos humanos”, que podían provocar una “reacción” de la comunidad internacional.

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