presidente correa

Socialismo del siglo XXI a la manera ecuatoriana, comparaciones, acertadas o desacertadas, con el Comandante Chávez, infundadas acusaciones de “populismo” y ejemplo de impulso del crecimiento económico en América Latina y más allá de la misma. Todo esto rodea a la figura del Presidente Correa, hombre progresista, de tendencia no bolchevique (visto lo visto), de convicciones profundamente democráticas, un renovador decidido a hacer de su Patria una pequeña potencia en que las personas sean lo primero y un paso firme en la construcción de la Patria Grande soñada por Bolívar.

Comienza en el Ecuador una nueva etapa presidencial y la agencia Prensa Latina nos ofrece detalles sobre esto, que más que interesante resulta apasionante:

Tras seis años de estabilidad política en Ecuador, crecimiento económico, justicia social, construcción de mega proyectos de infraestructura e integración latinoamericana, el presidente Rafael Correa inicia un nuevo período de profundización de la Revolución Ciudadana.

Al iniciar el pasado viernes su mandato constitucional para cuatro años, del 2013 al 2017, Correa definió sus objetivos prioritarios como el combate enérgico contra la pobreza en que viven aún 26 de cada 100 ecuatorianos y el cambio de la matriz productiva del país.

Hoy Ecuador es un país diferente al que recibimos, hay un Estado sembrado de carreteras, escuelas, colegios, sub-centros (de salud), pero todavía muy lejano al que soñamos, pues aún hay 26 por ciento de pobreza y 11 por ciento de pobreza absoluta, precisó.

Durante los seis años de Revolución Ciudadana, el país creció en promedio 4,3 por ciento, a pesar de la crisis financiera de 1999 y la falta de moneda nacional, mientras América Latina lo hizo en un 3,5 por ciento.

El Gobierno buscará en estos cuatro años dar un salto cualitativo en su estructura histórica, transformar la matriz productiva para dejar de ser un país que exporta materias primas y convertirse en exportador de productos con valor agregado y de conocimientos.

En el plano interno, Correa subrayó la necesidad de un diálogo nacional de consensos mínimos para no socavar los cimientos propios de la nación, para la consecución de los grandes objetivos nacionales: vencer la pobreza y la desigualdad.

“El mayor favor que le podemos hacer a los adversarios de la Revolución es centrarnos en lo poco que nos divide y no en los grandes objetivos nacionales”, recalcó al proponer al Legislativo combatir al verdadero adversario: “el abuso del capital internacional.

El período del 2007 al 2012, afirmó, nos permitió recuperar la dignidad, la fe y la esperanza; consolidar un sistema económico popular y solidario; la supremacía del ser humano sobre el capital financiero; el cese al pago de la deuda externa ilegítima, y recuperar la soberanía nacional.

“Nuestra oportunidad para lograr ese desarrollo en soberanía, sin aguantar explotación, sin someternos, son nuestros recursos naturales no renovables”, recalcó Correa al referirse a la minería responsable, con respeto a la Naturaleza y beneficio para la población de esos territorios.

Entre los objetivos estratégicos está fijado alcanzar soberanía energética; consolidar la producción de derivados de petróleo y la industria petroquímica con la futura Refinería del Pacífico; incrementar el horizonte de reservas petroleras y seguir explorando el gas natural.

Otros tres nuevos ejes de trabajo para este nuevo período son las revoluciones cultural, urbana y del conocimiento, y en esta última tendrán un rol vital la construcción de Yachay, Ciudad del Conocimiento, y la Universidad Amazónica Ikiam.

El Gobierno y la Función Legislativa tendrán la responsabilidad única con la historia de aprobar leyes urgentes para el desarrollo nacional, como son la Ley de Recursos Hídricos, la de Tierras, Territorios, y el Código Orgánico Integral Penal.

“Vamos a revolucionar la revolución”, subrayó Correa al llamar a los miembros del Ejecutivo, asambleístas, gobiernos territoriales y a sus simpatizantes a seguir forjando el cambio del país.

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