Bases extranjeras en la América Latina
Bases extranjeras, pasadas y/o presentes, en la América Latina

Con tanto apoyo militar yanquisionista, con el patológico y atroz anticomunismo de la oligarquía neogranadina y con la aversión a veces bien disimulada hacia el sueño revolucionario y unificador abanderado por la vecina Venezuela, no hay CELAC que valga para Colombia; como no es raro su nuevo paso en el camino proimperialista de su Gobierno rastrero.

Nos dice RT que el Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, se ha mostrado dispuesto a formar parte de la Organización de la NATO/OTAN. Anunció que el proceso de acercamiento se iniciará este mismo mes de junio.

El Ministerio de Defensa colombiano suscribirá un acuerdo de cooperación con la Alianza, según anunció el mandatario. Agregó que si el país alcanza la paz en las negociaciones que se adelantan con las FARC, el Ejército buscará también distinguirse en el ámbito internacional.En un acto de ascensos de la Armada en Bogotá, Santos señaló que Colombia tiene derecho a “pensar en grande” y que va a buscar ser de los mejores “ya no de la región, sino del mundo entero”.

“Estamos construyendo un país seguro. Más de 1.800 miembros de FARC y ELN neutralizados en 2013 y 50 cabecillas desde el inicio de Gobierno”, tuiteó el presidente minutos antes de la ceremonia.

“Si logramos esa paz, nuestro Ejército está en la mejor posición para poder distinguirse también a nivel internacional”, agregó en un discurso pronunciado ante los militares.

Según indicó en un comentario concedido a Russia Today el portavoz del movimiento colombiano de Marcha Patriótica, David Flórez, el anuncio genera dos preocupaciones: puede reanudar el conflicto interno e interrumpir las transformaciones positivas que se están registrando en América Latina.

Ante todo, dice, “esta decisión del Gobierno viene perfilando una política de seguir continuando la profundización de la guerra y el conflicto armado dentro de nuestro país”. A su juicio, abre la perspectiva de nuevas injerencias militares de Estados Unidos, teniendo en cuenta la influencia que tienen los intereses norteamericanos en la OTAN.

Y en segundo lugar, según Flórez, está la preocupación de que va a “desestabilizar el proceso de democratización y avance de transformaciones sustanciales políticas y sociales” en la región, encabezadas por Venezuela.

 

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