kim jong un

La RPDC no negocia su independencia, su soberanía y, sobre todo, su dignidad.

La Comisión Nacional de Defensa, máximo órgano militar norcoreano, aclaró en una nota que no aceptan condiciones previas para sentarse a dialogar, y que mientras Washington no deje de intimidar al país asiático, mantendrán su apuesta nuclear, cuestión que, según Pyongyang, no sucederá hasta que el Pentágono desmantele su arsenal nuclear.

La invitación de Pyongyang es para negociar y rebajar las tensiones en la península coreana, establecer la paz y la seguridad a nivel regional, aunque advirtió de que para ello el gobierno estadounidense no debería hablar de condiciones previas.

“Nuestra desnuclearización implica la desnuclearización de la península coreana, lo que incluye a Corea del Sur, y también la desnuclearización más minuciosa, destinada a poner fin por completo a las amenazas nucleares de Estados Unidos contra nosotros”, afirmó en el documento.

Sin embargo, allegados al gobierno ven escasas posibilidades de que Washington acepte la oferta y condiciones norcoreanas, más si se tiene en cuenta que la administración Obama sostiene que sólo dialogará si antes Pyongyang certifica tener voluntad de desbaratar su arsenal nuclear.

El comunicado de Corea del Norte para buscar dialogar es el segundo de este mes, ya que el 6 de junio enviaron un mensaje similar a Seúl, pero tras algunas reuniones entre funcionarios de ambas Coreas, no alcanzaron un acuerdo.

El encuentro se suspendió por el desacuerdo sobre qué funcionarios participarían de la reunión que estaba prevista para el 12 de junio pasado.

Corea del Sur quería la participación de los ministros y Corea del Norte quería enviar funcionarios de menor rango.

El fallido encuentro hubiera reunido a los representantes de ambas coreas tras seis años de distancia que comenzaron con la llegada al poder en Corea del Sur del ex presidente Lee Myung-bak, a quien ahora sucede la también conservadora Park Geun-hye.

Los dos intentos de acercamiento se producen tras una escalada de tensión durante marzo y abril, cuando Pyongyang comenzó a manifestar que se defendería de EEUU, Corea del Sur y Japón, con contraataques incluidos si fuera preciso recurrir a ellos.

Estas reacciones fueron motivadas por un paquete de sanciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas contra Norcorea, después de que esta última lanzara un satélite en diciembre de 2012 y un test nuclear en febrero de este año 2013.

Pyongyang también reaccionó con serias advertencias por causa de las maniobras militares conjuntas anuales que Seúl y Washington realizaron en suelo surcoreano y que, en esa ocasión, incluyeron navíos y aeronaves con capacidad para lanzar ataques atómicos.

(Fuente más consultada, con algunas matizaciones de El Revolucionario Escarlata: Telam)

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