Lo que menos quisiera el pueblo uruguayo sería otra autocracia como la empezada hace cuarenta años (texto y video)

tiranía uruguaya

Mañana será conmemorado, con aflicción, pero con dignidad (por parte de víctimas y allegados de las mismas) el cuadragésimo aniversario del comienzo en Uruguay de una tiranía fascista que llegó a su fin en 1985.

La dictadura cívico-militar impulsada por Bordaberry se inscribió en la siniestra Operación Cóndor, patrocinada por Estados Unidos en alianza con oligarquías nacionales del Sur de Latinoamérica contra las izquierdas, por enfrentarse éstas a políticas reaccionarias dañinas para las clases populares, así como a los desmanes y abusos varios provocados por la poderosa presencia del capital transnacional en esta parte del mundo.

La democracia representativa, gobierne quien gobierne, nunca es la solución más deseable para las masas organizadas que abogan más por proyectos revolucionarios que por reformismo burgués. El recuerdo de lo vivido, en este caso, por el Uruguay a lo largo de doce años nos lleva a reflexionar sobre las amenazas del fascismo en la América Latina en estos momentos, y acerca de qué lecciones el pasado reciente dejó a los pueblos, cuya memoria empieza por el reconocimiento de que es posible, formalmente, concebir capitalismo sin fascismo, mientras que de ninguna de las maneras el fascismo dejará de ser consecuencia de las ansias de acumulación capitalista o, más bien, la faceta oculta por la cara amable de un sistema económico irracional y contraindicado para la supervivencia misma de la vida humana, en este planeta en que la globalización no tiende motu proprio a desinflarse ni a admitir el estrepitoso grado de su falta de éxito.

¿Por qué el Tribunal Supremo de la Patria de Artigas llegó a perdonar a criminales de una dictadura tan infame?

Nos dice la agencia Prensa Latina:

“Bajo el lema “Nunca más dictadura”, 200 panelistas participan en 29 mesas redondas, siete talleres y cuatro conferencias esta semana para recordar la resistencia popular al golpe de Estado de 1973.

El Rector de la Universidad de la República, Rodrigo Arocena, que en esa época era dirigente estudiantil, dijo que para hacer valedera la consigna es necesario seguir profundizando la democracia económica, social y educativa.

En el primer panel, Arocena repasó los hechos que condujeron a la dictadura (1973-1985), que describió como “un proceso de desdemocratización creciente”, iniciado en la década del 60, con el asesinato de varios estudiantes.

Tras reivindicar la labor del semanario “Marcha”, dirigida por Carlos Quijano, destacó, particularmente, la huelga general decretada por la antigua Confederación Nacional del Trabajo (CNT) para enfrentar el golpe de Estado de junio de 1973.

Por su parte, la Intendenta de Montevideo, Ana Olivera, subrayó la importancia de la memoria, y anunció el próximo establecimiento de 29 marcas en esta capital que recuerden esos hechos históricos.”

op. condor

 

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