machismomata

¡Maldito el imperante tradicionalismo!

La relación entre patriarcal catolicismo y progreso científico, muy particularmente cuando este último puede mejorar tanto las condiciones de vida de la mujer como su inserción plena en una sociedad que siempre fue suya, aun con las bárbaras exclusiones a la que sigue en gran medida castigada, es el tema principal del breve y contundente artículo publicado por el compañero Pedro González Cánovas, miembro de Alternativa Nacionalista Canaria (ANC), quien analiza, desde una perspectiva de clase, la reproducción de la maquinaria represiva capitalista en lo que concierne a revertir procesos siempre que el mínimo atisbo de legítimo progresismo feminista desafía el orden socioeconómico dominante, revestido de la superestructura ideológica y religiosa que se aferra a una postura inmovilista, contra la cual es preciso luchar sin tregua, con las mejores armas de contraataque a disposición de sus víctimas: consciencia, organización y confianza en la victoria frente al pensamiento hegemónico y su materialización efectiva.

Aunque parecía una cuestión ideológica superada, al menos por la izquierda que ahora se mostraba permisible y aceptaba sin injerencias las decisiones personales, regocijada en que lo Público estuviese al servicio del individuo; no ha dejado de haber con ciertos conservadores una constante batalla contra el aborto.

Durante ese tiempo, no han sido suficientes las razones de más peso y los ejemplos que nos acercaban las autopistas de la información desde América del Sur y Centro América, donde los condicionantes al imperio de la Cruz prohíben sacrificar el óvulo fecundado en una violación, aunque ello suponga riesgo para la salud de la maltratada madre.

Por otro lado, la negación de la posibilidad de utilizar células madre para salvar vidas se fundamenta extrayendo éstas de las nuevas ediciones de medicina y prohibiendo dicha práctica, quizás por entender que algunos herejes pretenden imitar a su dios. Y, por supuesto, lo peor sería que tuviesen éxito.

Sin embargo, los premios a la fecundidad del caudillo militar que casi muere en los setenta se han suprimido por sus herederos, que además han tenido que ceder un poco en cuanto al uso de técnicas de control de natalidad, como son los preservativos y, últimamente, píldoras anticonceptivas “de tercera generación” y que según informa la Sociedad de Contracepción consumen más de dos millones de mujeres en el Estado español.

Pero, con la llegada de la derecha de Rajoy al reino Borbón, observamos atónitos cómo se vuelve a retomar la batalla del integrismo cristiano, resultando que se demoniza el aborto con argumentos de la más salvaje inquisición, al tiempo que se legisla con pretendido silencio contra otros métodos anticonceptivos, como es ahora el caso de las píldoras de tercera generación, que desde el día 1 de agosto quedarán fuera del catálogo de medicamentos subvencionados por la sanidad pública.

Los anticonceptivos de tercera generación se incorporaron al catálogo de Sanidad en 2011, como complemento de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo. Por supuesto, que ahora se quiten no significa que desaparezcan de las farmacias, pero sí que no van a ser tan accesibles, mostrando la diferencia de clase social entre quienes se limitan a la sanidad pública o quienes buscan consejo profesional de forma privada.

Lo cierto es que esto ocurre con el mismo gobierno de derechas que ha atentado contra tantos derechos sociales y laborales, el mismo gobierno que argumenta a boca llena que se “cargaría” con gusto el aborto, o el que fue capaz de desaparecer a las células madres de los libros de medicina. Seguro que por no saber articular respuestas conjuntas o lo que es lo mismo, mostrar que somos un arcoíris de colores frente al azul estricto y uniforme de las gaviotas del PePé.

Podemos concluir que el Estado español de la etapa dictatorial fascista se resiste a desaparecer en el Reino de la Restauración borbónica, indudablemente neofranquista. Y creo que este trabajo audiovisual de la Universidad Nacional de Educación a Distancia ilustra  y complementa muy bien lo que acaban de leer. Quedan muchos combates por delante:

Anuncios