(Imagen en exclusiva de El Revolucionario Escarlata)
(Imagen en exclusiva de El Revolucionario Escarlata)

 

El mediocre Señor de los Hilillos

nunca debió llegar a Presidencia;

bajo disfraz de oveja sin decencia

del torpe lobo se ven los colmillos.

 

Por memos nos toma; nos cree chiquillos

que ven en pamemas menudencias,

que dan por buenas sucias ocurrencias

cuando es claro que no somos pardillos.

 

Ni Dios dimite en esta triste España

de largas manos en bienes ajenos,

de cerriles permanencias con maña.

 

Los líderes políticos son buenos

cuando no merecen recibir caña

del que sabe poner a excesos frenos.

Anuncios