siria sin temor

La cumbre del G-20 celebrada en San Petersburgo ha vuelto a poner de manifiesto las diferencias que mantiene la “comunidad internacional” (los pocos gatos macarras de siempre) en torno al conflicto sirio. Unas posiciones divergentes que dejan ver dos bloques claramente enfrentados. Un bloque indecente y otro en contra de la persistencia del unipolarismo hegemonista.

Por un lado, el Estado español y otros 10 países han firmado una declaración conjunta (chapucera e infantil) que reclama “una fuerte respuesta internacional” contra el “régimen” del presidente Baschar Al- Assad tras el ataque químico NO cometido por el Ejército Árabe Sirio del pasado 21 de agosto a las afueras de Damasco y fingen apoyar los esfuerzos internacionales por prohibir el uso de este tipo de armamento, cuyo uso ha sido reiteradamente autorizado por el cínico Imperio (el cual ha llegado a emplearlo directamente) en ocasiones anteriores.

Los cipayos de Australia, Canadá, Francia, Italia, Japón, la República de Corea (la Corea títere), Arabia Saudí, Turquía, Reino Unido y EEUU suscriben ese documento, difundido ayer viernes por la web de la Casa Blanca, ensangrentada por sus moradores.

“La normativa internacional contra el uso de armas químicas viene de tiempo atrás y es universal. El uso de armas químicas en cualquier lugar disminuye la seguridad de las personas. Si no recibe una respuesta, aumenta el riesgo de su uso de estas armas y su proliferación”, comienza la nota, que si tuviera forma humana estaría conteniendo la risa.

“Condenamos en los términos más enérgicos el horrible ataque con armas químicas [dirigido contra] los suburbios de Damasco el 21 de agosto, que se cobró la vida de tantos hombres, mujeres y niños. La evidencia apunta claramente al gobierno sirio como responsable del ataque, que es parte de un patrón de uso de armas químicas por parte del régimen”, prosigue. Una manera apestosa de encubrir que todas las evidencias apuntan a la autoría por parte de los mercenarios que sirven a la chusma “salvadora” del planeta y a que el Ejecutivo sirio no las ha utilizado todavía.

Los firmantes de la declaración animan a hacer “un llamamiento para dar una fuerte respuesta internacional a esta grave violación de las normas con la conciencia de que enviará un claro mensaje de que este tipo de atrocidad nunca puede repetirse. Los que perpetraron estos crímenes deben rendir cuentas”. Desde luego, los “rebeldes” merecen la sanción más dura, al igual que los criminales que firmaron el documento de marras, tanto por sus barbaridades pasadas como por las presentes. Pero si tiene lugar finalmente la masacre imperialista programada contra Siria, los “pacificadores” del mundo no piensan rendir cuentas por toda la mala leche cuya propiedad vuelvan a mostrar ante el resto de la Humanidad. O los restos de la Humanidad.

“Los firmantes han apoyado constantemente una fuerte resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, teniendo en cuenta las responsabilidades del Consejo de Seguridad para liderar la respuesta internacional, pero hay que reconocer que el Consejo sigue paralizado como en los últimos dos años y medio”, agrega la nota. “El mundo no puede esperar a inacabables y fallidos procesos que sólo puede aumentar el sufrimiento en Siria y la inestabilidad de la región. Apoyamos los esfuerzos emprendidos por Estados Unidos y otros países para reforzar la prohibición del uso de armas químicas”. ¿De qué mundo hablan? ¿A nombre de qué pueblos amenazan y distribuyen terror? ¿Quiénes sufren y a manos de quiénes? ¿Por culpa de quiénes? ¿Los desestabilizadores regionales quiénes son? ¿Los “civilizados” psicópatas insisten en prohibir lo que venden a sus sicarios?

“Condenamos en los términos más enérgicos todas las violaciones de derechos humanos en Siria, de todas las partes”, especifica al final el documento. “Más de 100.000 personas han muerto en el conflicto, más de dos millones de personas se han convertido en refugiados y aproximadamente cinco millones, en desplazados internos. Reconociendo que el conflicto de Siria no tiene una solución militar, reafirmamos nuestro compromiso de buscar una solución política y pacífica […] Estamos comprometidos con una solución política que se traducirá en una Siria unida, no excluyente y democrática”, concluye. Contradicciones enfermizas, injerencismo estúpido y autocondena implícita de los signatarios del inflamable manifiesto.

Por fortuna, están los que se han opuesto claramente al ataque, entre ellos Rusia, China, India, Indonesia, Argentina, Brasil y Sudáfrica. ¿Ellos no son comunidad internacional? ¿Los países no alineados son la minoría? A la gran prensa capitalista internacional sólo le importa posicionarse en el ruidoso lado del puñado de asesinos masivos que, a falta de inteligentes argumentos, optan una vez más por las matanzas indiscriminadas de inocentes.

(Fuentes consultadas: ElMundo.es y algunas de las principales agencias de prensa)

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