El Ministerio de Defensa español recibe anualmente 1.500 millones de eurazos extraordinarios

Más allá de las apariencias el verdadero Comandante en Jefe de las FF.AA. hispanoeuropeas es Washington
Más allá de las apariencias el verdadero Comandante en Jefe de las FF.AA. hispanoeuropeas es Washington

Para la mierda de los Juegos Olímpicos madrileños sí había dinero. Para Sanidad y Educación no puede destinarse más pasta porque los “socialistas” de ZP dejaron un agujero de cojones, dicen los descerebrados peperos. Aquí, en este blog, no es la primera vez que se denuncia que el “orden” neoliberal-neofranquista español tiende al keynesianismo de derechos cuando prioriza gastos como los militares por encima de lo que más importa: el bienestar general de la población.

Ninguno de los hegemónicos medios de incomunicación y aborregamiento de masas tendrá la buena idea de aludir como gran ejemplo el de un archipiélago caribeño del Tercer Mundo, bloqueado y no explotador de terceros países. En dicha nación isleña con poco se hace mucho. En las sociedades decadentes de la Europa corrompida, y sabemos de sobra que la española está lejos de ser excepcional, con mucho se despilfarra y se veja al pueblo trabajador en el marco de la más manifiesta impunidad.

La siguiente noticia procede de Tercera Información:

El Centro Delàs presenta un avance del informe que realiza anualmente referente al presupuesto militar español con motivo de la presentación de los Presupuestos Generales del Estado 2014.

La presentación del proyecto de los Prepuestos Generales del Estado (PGE) siempre genera una gran expectación y un enorme debate público, pues se supone que son las cuentas que han de señalar los derroteros de las políticas públicas del estado para el próximo año. Esto es relativamente cierto, pues la realidad es muy diferente. El presupuesto público sufre innumerables alteraciones a lo largo del ejercicio que lo modifica substancialmente, de tal manera, que al finalizar el año puede haber sufrido un cambio radical.

Esto es lo que ocurre anualmente con el presupuesto militar. Resulta que cada año durante la ejecución del gasto asignado al Ministerio de Defensa se añaden recursos al presupuesto inicial procedentes de diferentes ámbitos, un aumento que en los últimos diez años arroja una media anual de 1.500 millones de euros extras sobre asignación inicial. Lo que es sin duda un engaño, pues demuestra que muchas de las partidas presupuestarias están infravaloradas, y que se completan a lo largo del ejercicio con aportaciones extraordinarias.

De esto podemos deducir que el gasto real en defensa del Estado español, recogido en los PGE es manifiestamente insuficiente, por no decir falso, pues puede alcanzar un 154% sobre el inicial, como ocurrió en el pasado año 2012.

Esto es especialmente significativo en dos de las partidas presupuestarias: el pago de los compromisos adquiridos con los Programas Espaciales de Armamentos (PEAs) y las misiones militares en el exterior.

De esta manera, los presupuestos de 2014 en lo relativo a los PEAs son un calco de los del ejercicio de 2012 y 2013. Se sigue la misma estrategia de no contabilizar este gasto en los PGE, aunque ya se conozca de antemano, pues se tiene la seguridad de que el crédito se va a conseguir con asignaciones extraordinarias.

De hecho, tanto en 2012 como en 2013 se acudió a esta vía para conseguir créditos por importe de 1.782,711 y 877,3 M€, respectivamente. ¿Ocurrirá lo mismo en 2014? Sin duda, Pedro Argüelles, Secretario de Defensa ha asegurado que recurrirá de nuevo a créditos extraordinarios para hacer frente al pago de los PEAs.

La otra partida que cada año es consignada de manera insuficiente son las operaciones militares en el exterior, denominadas de manera eufemística de “mantenimiento de la paz”, –pues no es lo que están llevando a cabo en Afganistán ni en las aguas del océano Índico– y que cada año tienen una aportación anual de 14,36 millones. En el año 2012 cerraron el ejercicio con un coste de 766,8 millones y este año 2013 en el mes de marzo ya tenían aprobada una aportación de 514,5 millones que al finalizar el año será superior.

Ambas partidas, son un caso manifiesto de fraude presupuestario para ocultar a la oposición política y a la opinión pública el verdadero presupuesto militar. Se consignan de manera insuficiente estas partidas, para después incrementarlas con diversos mecanismos contables.

Modificaciones que provienen de diversos ámbitos (Tabla 1), como son los créditos extraordinarios para hacer frente al pago de los PEAs; las partidas ampliables que son traspasos que provienen de un cajón desastre denominado Fondos de Contingencia; o algunas transferencias externas procedentes por ejemplo de Naciones Unidas con motivo de las misiones en el exterior, e ingresos propios generados por la enajenación de patrimonio de Defensa (viviendas, terrenos, cuarteles y venta de armas).

La propuesta de presupuesto para el año 2014 en Defensa (ver Tabla 2) muestra la disminución del gasto militar respecto a 2013. Se divide en tres apartados, el del Ministerio de Defensa, 6.776,75, que desciende un 1,98% respecto al año anterior, -y no un 3,22% como señala el Gobierno-, pues se han de tener en cuenta los Organismos Autónomos que aumentan su dotación respecto al año 2013.

En el segundo apartado, el referente al gasto militar según el criterio OTAN, el descenso es aún menor, tan solo un 0,63% en comparación a 2013. Esto es debido al aumento experimentado por todas las partidas militares repartidas por otros ministerios.

El tercero, donde se contemplan las partidas adicionales en las que añadimos el CNI y los intereses de la deuda que se prevé que desciendan en 2014 según el cálculo optimista del ministro de Hacienda. En este supuesto la disminución del gasto militar será de un 1,79%. Y si se le añade la desviación que con total probabilidad se producirá durante el año, el gasto militar se verá reducido finalmente un 3,5% respecto a 2013.

Algunos Indicadores

Los principales indicadores del gasto militar previsto para 2014 (tabla 3) muestran que el gasto militar diario es ligeramente superior al año 2013 y representa 45,27 millones diarios, un 1,58 del PIB, lo cual indica una aportación por persona/año de 353 euros para sufragar una incógnita denominada Defensa Nacional.

Además, las variaciones en la inversión militar aumentarán en un 17,1%, que pasarán de 769,1 en 2013 a 900,5 millones 2014.

La variación más significativa en los PGE es la correspondiente a la investigación militar para el ejercicio 2014 que es de 506,84 M€. En el año 2013, el presupuesto de este apartado ascendió hasta los 363,38 M€, lo que representa un aumento del 39,5%. En relación al apartado correspondiente al presupuesto para la investigación civil, esta alcanza los 5.633,15 M€. Lo que representa un aumento de un 1,3% respecto el presupuesto de 2013, que ascendió a 5.562,45M€. La inversión en investigación militar alcanzará en 2014 el 8,26% del total de la I+D española, mientras en 2013 representaba solo el 6,13%. Resulta evidente una clara apuesta por la I+D militar por parte del Gobierno español para el ejercicio 2014.

Recomendaciones

Es cierto que la crisis europea afecta especialmente aquellos países con economías menos desarrolladas. Pero esto no es óbice para que los gobiernos de estos países, entre ellos España, no atajen la crisis abortando aquellos gastos que se pueden considerar como menos “productivos”. Y es que el gasto militar en su conjunto entorpece el desarrollo económico, pues ese mismo gasto dedicado al desarrollo de bienes de la economía real tendrían un efecto más positivo.

Sirvan de ejemplo las siguientes alternativas de reducción del gasto militar que podrán liberar miles de millones de euros para gastos sociales y economía productiva:

Dedicar la partida destinada a I+D militar a I+D civil, lo que supondría el desvío de 506,4 millones de euros hacia la investigación civil.

Reducir y anular inversiones en armamentos, especialmente las relacionadas con los PEAs, y destinar esos recursos al desarrollo de bienes civiles, lo que supondría evitar el crédito extraordinario de aproximadamente 1.000 millones de euros, no incluido en los PGE, ya ha anunciado por el Ministerio de Defensa.

Reducir progresivamente los efectivos militares de un ejército sobredimensionado, no para engrosar las lista de paro, sino para realizar otras funciones de servicios públicos que tuvieran un mayor impacto en el bienestar de la población.

Anular las operaciones militares en el exterior, lo que traería consigo un ahorro de cientos de millones de euros.

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