lucha cubana contra el cólera

El Instituto Finlay es una de las más prestigiosas instituciones científicas cubanas. El Instituto Finlay trabaja en el desarrollo de dos candidatos vacunales contra el cólera, enfermedad diarreica aguda que cobra cada año entre 100 000 y 120 000 vidas en todo el mundo, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Así trascendió este miércoles pasado durante el XX Congreso Latinoamericano de Farmacología y Terapéutica (Latinfarma Habana 2013), que sesionará hasta el próximo viernes en el Palacio de Convenciones de La Habana.

El Doctor Reinaldo Acevedo Grogues, subdirector de Investigaciones Aplicadas del Instituto Finlay, informó a este diario que su centro trabaja para obtener una vacuna atenuada y otra inactivada para combatir el cólera.

«La atenuada es resultado de un proyecto de más de diez años, en estrecha colaboración con el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC)», explicó el investigador.

Este candidato está compuesto por la bacteria viva del cólera, a la que se le han extraído los factores de virulencia. O sea, que es una cepa de la enfermedad pero no es patógena, precisó el Doctor Acevedo.

Se aplica de forma oral, simulando la infección natural. Cuando la bacteria entra en el organismo provoca una respuesta inmune, sin enfermar al paciente, ahondó.

Al decir del Subdirector, en comparación con las que existen en el mundo, esta vacuna tiene la ventaja de que se administra en una sola dosis. Y, en menos de 72 horas, el virus es eliminado.

«Ese microrganismo vivo se sigue reproduciendo en el paciente. El sistema inmune responde como si se tratase de varias dosis, y no es necesario inmunizar una y otra vez como pasa con algunas vacunas muertas ya inactivadas que se utilizan a nivel internacional», subrayó.

La vacuna del cólera atenuada, aún en fase de desarrollo, se ha evaluado en Cuba y Mozambique, con muy buenos registros de seguridad e inmunogenicidad. Se prevé hacer un nuevo ensayo clínico en niños, posiblemente para finales de este año, anunció Acevedo.

Pero, aunque se encuentra en una fase de ensayos clínicos avanzados, todavía no puede afirmarse que Cuba dispone de una vacuna contra esta enfermedad. No podemos crear falsas expectativas, aclaró.

Otra de las candidatas que propone el Instituto Finlay es la llamada vacuna inactivada que, a diferencia de la anterior, está compuesta por microrganismos muertos.

La Máster Sonsire Fernández Castillo, subdirectora de Desarrollo Productivo del Instituto, comentó que desde el punto de vista productivo esta sería mucho más barata que su predecesora.

«El candidato inactivado es una vacuna más sencilla. Las vacunas vivas por lo general demandan para su producción de cuantiosos recursos, tecnologías, logística…», refirió.

«También existe el temor de que las vacunas atenuadas puedan afectar a pacientes inmunocomprometidos, como los que padecen sida. Muchos creen que administrarles un principio activo vivo puede provocarles algún tipo de problema. Con la vacuna inactivada tendrían una alternativa», puntualizó.

Su aplicación —dijo— también sería por vía oral y se administraría en dos dosis. No obstante, este candidato sí precisa de más tiempo de investigación antes de convertirse en una realidad para los pacientes.

«Estamos desarrollando las dos variantes, atenuada e inactivada, ambas con sus especificidades y beneficios, aunque sin duda alguna la primera está en una fase superior», concluyó.

(Texto tomado de Juventud Rebelde)

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