Cuanto más inseguro se siente el régimen surcoreano, más crece su temor a la “peligrosa” Corea Popular

Surcorea es la cuna de feroces anticomunistas como el impresentable de esta foto, afortunadamente fallecido. ¡Qué pena de país!
En Surcorea medraron feroces anticomunistas como el impresentable de esta foto, afortunadamente fallecido. ¡Qué pena de país!

La “ejemplar democracia” de Corea del Sur ha aprobado una petición para ilegalizar el tercer partido del país por número de escaños, de izquierdas, usando como excusa la acusación de una “conspiración” a favor del “régimen” norcoreano.

En una decisión sin precedentes en la pseudodemocracia títere surcoreana, el Consejo de Ministros dio el visto bueno a la propuesta presentada por el Ministerio de Justicia de disolver el Partido Progresista Unificado (PPU).

El PPU, de marcada tendencia izquierdista, es actualmente es la tercera fuerza política surcoreana con seis escaños en la Asamblea Nacional (Parlamento) de un total de 300.

La petición deberá ser ahora aprobada por la presidenta Park Geun-hye, actualmente de gira en Europa, y después se presentará al Tribunal Constitucional, cuyo visto bueno permitiría a las autoridades electorales desmantelar el partido.

Tras conocer la noticia, el portavoz de la PPU, Hong Sung-gyu, calificó la acción del Gobierno como “un atropello a los valores básicos de la democracia” y acusó a la presidenta de “liderar este acto de violación y desprecio a la Constitución”.

La decisión de Seúl de ilegalizar este partido se basa en las recientes acusaciones a un diputado y varios miembros del PPU de “conspirar” a favor del Gobierno socialista de la vecina Corea del Norte.

El diputado Lee Seok-ki, que presuntamente creó una organización secreta de unos 130 miembros con supuestos vínculos con Corea del Norte, fue acusado formalmente de “un delito de conspiración para cometer “traición” y de “incitar” a ciudadanos a simpatizar con el “régimen comunista”, según la Fiscalía de Seúl.

El PPU, que en todo momento ha defendido la inocencia del diputado, asegura ser víctima de una “caza de brujas” liderada por el Gobierno conservador de Park Geun-hye.

La Ley de Seguridad Nacional de Corea del Sur, promulgada en 1948, prohíbe toda acción que sirva para “preparar, conspirar, hacer propaganda o instigar una rebelión contra el Estado”. Por su parte, la Constitución nacional recoge que el Gobierno puede pedir la disolución de un partido político que viola el “orden básico democrático”.

(Fuente consultada: News Republic)

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