Taimada sonrisa de una vividora de la política, al margen del pueblo, contra los intereses de éste: la viva estampa del maldito PPSOEZ
Taimada sonrisa de una vividora de la política, al margen del pueblo, contra los intereses de éste: la viva estampa del maldito PPSOEZ

La “democracia” bananera que sufrimos explota los dramas y las tragedias de forma selectiva, siempre con miras a explotar económicamente lo que resulta rentable para las personas jurídicas que mercadean con la información y que hacen negocio en forma de “realities” basura únicamente cuando conviene airear ciertas miserias.

A veces, en nuestra infracultura, la muerte es un espectáculo de masas, y otras es víctima del masivo silencio propagado por el sistema.

El blog Un espía en el Congreso refiere en una de sus entradas que el 28 de diciembre del año pasado, Día de los Santos Inocentes, un hombre se quitó la vida delante del domicilio de la “socialista” ex Ministra y ex Vicepresidenta del Gobierno Teresa Fernández de la Vega.

No hace falta decir que esto no fue, ni es, ni será una broma. Lo cierto es que no hubo ninguna nota de prensa ni policial ni nada semejante. De acuerdo con lo que narra la citada web, la Estadística de suicidio se ha realizado ininterrumpidamente desde 1906 hasta 2006. Con periodicidad anual, ha recogido información tanto de los suicidios consumados como de las tentativas, estudiando el acto del suicidio con todas las circunstancias de tipo social que puedan tener interés”, reconoce el Instituto Nacional de Estadística (INE). Pero justamente cuando la crisis empezaba a golpear al Estado español, el Gobierno de Zapatero silenció los datos: desde 2007, siguiendo los estándares internacionales en la materia, se ha adoptado la decisión de suprimir los boletines del suicidio, y obtener la información estadística relativa al suicidio a partir de la información que ofrece el boletín de defunción judicial que se utiliza para la Estadística de Defunciones según la Causa de Muerte.

El suicidio del señor del que hablamos en el primer párrafo, que tuvo lugar en la madrileña calle de Hernani, número 54, fue censurado. El cadáver estuvo envuelto en aluminio a la intemperie durante unas cuatro horas, porque el forense tardaba en aparecer; la gente que pasaba por los allí se sintió horrorizada, cosa que no es difícil suponer.

Ya se han suicidado en España 3158 personas desde el comienzo del tremendo fraude nombrado “crisis”.Los servicios de prensa de la policía municipal de Madrid no informaron del fallecimiento del hombre de quien hemos hablado; tampoco los del Cuerpo Nacional de Policía o la Guardia Civil. Las instrucciones son tajantes: de los suicidios no se informa, para no alarmar a los ciudadanos.

Continúa diciendo el blog del que he obtenido estos datos que expongo y comparto:

“Pero el suicida no fue tan ignorado. Todo el vecindario se apercibió del drama, incluidos los clientes de la cafetería “Don Simón”, que oyeron el sórdido golpe del cuerpo contra la acera. Y entre ellos, una vecina un tanto especial: junto al bar vive la ex ministra y vicepresidenta con Zapatero, María Teresa Fernández de la Vega, que ya ha sido increpada varias veces por sus propios vecinos. Allí está ubicado el polémico piso que fue objeto de una sonora controversia en la prensa, porque el edificio fue expropiado en la época de Franco y su padre lo recibió como vivienda de protección oficial, aunque hoy vale casi 600.000 euros. El asunto se destapó cuando De la Vega corrigió a un mandatario centroamericano que, leyendo su biografía en un acto oficial, dijo para elogiarla que ella era hija de un alto cargo franquista. Y ella, muy ofendida, replicó que su padre no era franquista sino un represaliado del franquismo.

La prensa investigó, ella se defendió y de la lectura de las diferentes noticias se llega a la concusión de que en efecto, su padre era un funcionario republicano que fue represaliado pero posteriormente, como muchos millones de españoles que no pudieron o quisieron exiliarse, se integró en el régimen. Cuando cumplió su sanción, volvió a sus cargos con la firma del propio Franco y fue entonces cuando, pasados los años, recibió el piso de protección oficial.

Hoy Teresa Fernández de la Vega, como su padre antaño, se ha integrado aún más en el régimen en el que tantas responsabilidades adquirió. Con el furor del converso se ha hecho monárquica. Y también millonaria. A su bien remunerado cargo en el inútil y oneroso Consejo de Estado, cuyos fastos pagan todos los ciudadanos, le suma otro: presidenta de su propia Fundación (“Mujeres por Africa”) que recibe 1,5 millones de euros de grandes empresas españolas: Banco Santander (a través de la Fundación Botín), las constructoras FCC y OHL, Endesa, El Corte Inglés y Mapfre.

Todas estas grandes firmas pasaron por caja cuando se les indicó que era la propia reina Sofía quien avalaba la Fundación de Teresa Fernández de la Vega. Y junto a este cambio de vida vino también el cambio de cara: la ex ministra se hizo un lifting, se quitó las arrugas en una costosa y complicada operación de cirugía estética e hizo gala del apelativo con que los insidiosos periodistas le obsequiaban desde que ocupó la portada de una conocida revista: “Teresa Fernández de la Vogue””.

 

 

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