sionismo de hollande

Sus asuntos de índole personal, de cuernos y otras gilipolleces del mundo “periodístico” del burgués colorín sólo se airean para tapar la mierda de gestión económica y su asquerosa política exterior. Este personaje, versión gala del mediocre ZP es más proisraelí que su antecesor Nicolas, el niño mimao de Tel Aviv. Es el sionista máximo de la historia de una Francia a la que le faltan revoluciones, de inspiración jacobina, a poder ser.

Sobre François hay que saber lo que Thierry Meyssan nos contó en noviembre en la Red Voltaire. He aquí las verdades, cómodas e incómodas, que se alejan de la frivolidad que nos invade vía periodismo de consumo rápido como si fuera una hamburguesa de odiosa cadena multinacional.

 

F. Hollande ganó la elección presidencial en Francia a base de ambigüedad. Pero basta con releer sus discursos para comprobar su inquebrantable respaldo al Estado de Israel. El cambio que anunció a sus electores no se ha producido. Lo que se ha visto, por el contrario, es una continuidad con la política de su predecesor. Lo mínimo que puede decirse es que Francia ha abandonado su política de independencia para ponerse del lado de Estados Unidos y del último Estado colonial.

• En el 2000, en momentos en que el sur del Líbano se encuentra bajo la ocupación israelí, Hollande prepara con Bertrand Delanoe –actualmente alcalde de París– el viaje del entonces primer ministro francés Lionel Jospin a Palestina. Su discurso incluye una condena contra el Hezbollah, al que presenta como una organización terrorista.
• En 2001 exige la renuncia del experto en geopolítica Pascal Boniface por haber criticado en una nota interna el ciego respaldo del Partido Socialista francés a Israel.
• En 2004 escribe al Consejo Superior Audiovisual para cuestionar la autorización de transmisión concedida a Al-Manar, la televisión satelital del Hezbollah. Hollande seguirá presionando a ese órgano estatal francés, que finalmente decide censurar la televisión de la Resistencia libanesa.
• En 2005 se reúne a puertas cerradas con el Consejo Representativo de las Instituciones Judías de Francia [CRIF, siglas en francés]. Según el acta de la reunión, Hollande expresa su respaldo a Ariel Sharon y critica duramente la política gaullista hacia el mundo árabe. Según el documento del CRIF, Hollande declara: «Existe desde hace mucho tiempo una tendencia, lo que se denomina como la política árabe de Francia, y no se puede permitir que una administración tenga ideología. Hay un problema de reclutamiento en el ministerio de Relaciones Exteriores y en la ENA  y habría que reorganizar ese reclutamiento.»
• En 2006 arremete contra el presidente iraní Ahmadinejad, quien había invitado a Teherán un grupo de rabinos y de historiadores entre los que se hallan algunos negacionistas. Hollande finge ignorar el sentido real del encuentro, cuyo objetivo es mostrar que los europeos han adoptado el Holocausto como religión en lugar de su propia cultura cristiana. Hollande llega a afirmar que el presidente iraní niega a los israelíes el derecho a existir como personas y que incluso está preparando la continuación del Holocausto.
• También en 2006, Hollande reclama la liberación del soldado israelí Gilad Shalit, reclamo que justifica invocando la doble nacionalidad israelo-francesa de Shalit y pasando por alto que el joven fue hecho prisionero mientras servía en las filas de un ejército de ocupación en guerra contra la Autoridad Palestina, igualmente considerada como aliada de Francia.
• En 2010, Hollande publica en el diario Le Monde, con Bertrand Delanoe y Bernard-Henry Levy, una tribuna en la que se opone al boicot contra los productos israelíes, medida que califica de castigo colectivo impuesto a los israelíes que trabajan a favor de la paz con los palestinos, un razonamiento al que nunca recurrió cuando se produjo una campaña similar contra Sudáfrica, en tiempos del apartheid

En resumen, antes del acercamiento entre Francia y Arabia Saudita, e incluso antes de ser presidente, Francois Hollande ya había expresado su respaldo al Estado colonial israelí. Y también había condenado el Eje de la Resistencia (Irán, Siria, Hezbollah).

La política del Partido Socialista en general y de Francois Hollande en particular tiene sus raíces en el colonialismo del siglo XIX, que tuvo en Jules Ferry un portavoz y un promotor en Theodor Herzl. Actualmente, los sionistas del Partido Socialista francés se han reagrupado, por iniciativa del ex patrón del FMI Dominique Strauss-Kahn, en el discreto y poderoso Círculo León Blum… cuyo presidente honorario, Jean-Marc Ayrault, fue nombrado primer ministro por el presidente Hollande.

 

 

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