22% PARA SALUD Y 27% PARA EDUCACIÓN EN EL PRESUPUESTO CUBANO: ANALICEMOS Y REFLEXIONEMOS

niños cubanos

Hace poco tiempo estuve dándole vueltas a la cabeza en torno a la causa real de las “crisis” repartidas por el mundo, especialmente dolorosas para los pueblos de los países en desarrollo, crisis del capitalismo neoliberal globalizado, no originadas por ninguna fatalidad natural o divina, sino por malas voluntades de grandes corporaciones económicas y bancarias privadas que marcan las decisiones de los agentes políticos, cada vez más distanciados de los deseos y las reclamaciones de los sectores de la sociedad, bien nostálgicos de un Estado del Estar a Medias que se desvanece, mejor dicho, que “es desvanecido”, bien exigentes de un cambio en el estado de cosas que dé pie a los inicios de un mundo nuevo, basado en relaciones sociales justas y sustentables, siempre perfectibles, indudablemente.

El papel del sector público en países cuyos gobiernos acatan y obedecen sin rechistar las directrices del Consenso de Washington, materializadas en el papel que con rigor ejercen, por encima de otras instituciones, el BM y el FMI, lleva mucho sometido a una inflexible dieta de adelgazamiento,  y esto se hace particularmente visible en las políticas presupuestarias restrictivas de derechos socioeconómicos, a nombre de una defensa a ultranza de una supuesta eficiencia esperable, que no es sino una forma eufemística y cínica de esconder que el objetivo primordial es acelerar el despojo de la riqueza colectiva, que debería ser administrada con la finalidad del bien común, y facilitar, aun a costa de las graves consecuencias de todo tipo, la acumulación de los ingresos en pocas manos, rivales éstas entre sí, pero concertadas siempre para hundir al máximo los intereses y las expectativas de las clases no parasitarias ni movidas por mafiosas ambiciones.

La República de Cuba ya está empezando a experimentar tras los debates los lineamientos aprobados popularmente que constituyen una actualización (más que reforma) del modelo económico socialista de la Isla. Habrá voces que muestren suspicacia por una no clara tendencia privatista de algunas parcelas productivas y distributivas de bienes y servicios del país. Sin embargo, lo que hasta ahora resulta indiscutible es que bienes preferentes como la educación y la sanidad no sólo no han sido recortados en la Perla del Caribe, sino que en el último ejercicio presupuestario de la nación antillana se decidió destinar, en total, un aumento en la inversión social de los citados bienes de un 49%.

Un país bloqueado, del Tercer Mundo, que no explota a terceras naciones y que se preocupa hasta tal punto por la satisfacción de las necesidades básicas de su gente nos tendría que servir de ejemplo a los primermundistas en declive, pues no me viene ahora mismo a la cabeza otro caso en el planeta que pueda tener comparación en cuanto a porcentajes en gastos que no son en realidad improductivos, como arguyen los friedmanitas, sino enormemente productivos, toda vez que invertir en que un pueblo sea cada vez más culto y más sano contribuye a largo plazo a hacer de ese pueblo un cuerpo dinámico, optimista, creativo y consciente de que todo lo que no sea centrarse en el ser humano es la génesis de un fracaso comunitario tan doloroso como desfavorable.

Los invito a escuchar una tertulia radiofónica reciente en Cubainformación, para que sigan reflexionando acerca de este crucial tema:

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