bandera-argentina

Después de descubiertas semanas de hackeo troyano a alguna de mis cuentas de correo, es posible que, por medio del phishing, me hayan birlado cuentas de e-mail de amigos, nombres, direcciones, e incluso claves consideradas por mí secretas. Hasta la misma IP.

Seguramente haya habido mensajes que no me hayan llegado, y probablemente se haya utilizado mi privacidad para hacer daño por motivos ideológicos a amigos y camaradas. Se nota que algunas ideas escuecen a muchos.

Securizar un equipo informático no es ciento por ciento posible, pero no puedo descuidar ciertas actualizaciones que debo hacer para que nadie ponga en peligro tanto mi propia intimidad como la de terceros próximos y afines a mí.

Dicho esto, parto de un titular que acabo de leer en la Red: “Rusia agradece el apoyo de la Argentina en el caso de Crimea”.

Dedico las siguientes líneas a mis lectores y lectoras rioplatenses, que han sido hasta la fecha de las personas que más me han leído y comentado.

 

En el Sur del Sur la tierra es fuego y hielo. Y hay un pueblo que brama abriendo caminos ante las espadas.

La luz austral es crepúsculo para víboras que hincaron su veneno a ese pueblo bravío de luciérnagas blancas y azules.

No hay perfección ni receta economista para combatir el hambre de derechos y respeto.

Las gentes de América entonan los himnos de esas patrias de los libros que encuadernan gestas de porvenires y lazos.

Huelgas de odio acumulado, bajo excusas bastardas, tras la ira que no esconde sus colmillos afilados.

Mujeres rosadas, bandas de presidencia, pañuelos en la cabeza de abuelas y madres de oro.

Juventud que no envejece, vejez hecha muchacha de poesía y cuento libre.

Niñas que con guirnaldas construyen sus cometas plateadas por las canas.

Ni San Martín, ni Belgrano, ni Perón ni Néstor.

Ni Evita, ni Cristina, ni Hebe ni Alfonsina.

Son todas esas voces, abigarrado arco iris de palabras y combates,

pasaportes a un éxito modesto entre la euforia, eufórico entre la modestia.

Desde Argentina hasta el mundo sobrevuela la proeza de aves peregrinas sin cadenas.

 

Por la ilusión de un momento hay dibujos que se imprimen en el devenir de los siglos.

Y sol de lucha sobre enseña es la lección neomundista de diplomáticos nuevos

en estos tiempos de lobos y corderos.

Anuncios