e.p.

Hay otras mujeres, pero no mueven las alas con un susurro lento.

Hay otros cuerpos, mas el águila sólo se posa en la mirada del viento.

Hay otras danzas, pero el aire del momento no dispara efluvios de corazón férreo.

 

Hay otras mercedes, otras gracias que no tienen el sueño del atrevimiento.

Hay otras movidas, batir de canales sobre firmamento ciego de falso espectro.

Hay otros círculos, cerrados en sí mismos por ahogar lamentos.

 

Solamente tú abres heridas sin que mane sangre.

Solamente tú inflamas la estrofa que con besos arde.

Solamente tú restañas atardecer crujiente de blanca tarde.

 

Hay otras luces, y no brillan como el manto que florece.

Hay otras lluvias, y no empapan de tinieblas las manos que no muerden.

Hay otros escenarios, y no son bautizados con el aura de estrella que tras tus pasos se pierde.

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