Como titulaba RT hace un año: "EE.UU cierra una ciudad por un terrorista y se olvida de 30.000 muertos por armas
Como titulaba RT hace un año: “EE.UU cierra una ciudad por un terrorista y se olvida de 30.000 muertos por armas

Un informe liberado a finales del pasado marzo por el Comité de Seguridad Interna de la Cámara de Representantes de Estados Unidos repasaba las negligencias cometidas por autoridades locales, estatales y federales para comunicar y compartir información que pudo haber impedido el ataque a la maratón de Boston el 15 de abril de 2013.

Al atribuir a meros errores los contactos que el gobierno tuvo con los sospechosos, como también su conocimiento de las simpatías terroristas de Tamerlan Tsarnaev, uno de los supuestos atacantes, el informe servía el propósito de proveer la explicación más inocente, o por lo menos plausible, del fracaso de las agencias policiales y de inteligencia para detener a los autores.

Dzhokhar Tsarnaev y su fallecido hermano Tamerlan están imputados por la detonación de dos bombas cerca de la línea de meta de la maratón de Boston, que mataron a tres personas e hirieron a otras 264. Tamerlan fue muerto en un tiroteo de la policía cuatro días después de los hechos. Dzhokhar actualmente espera sentencia, de condena de muerte o de cadena perpetua, en aislamiento.

Después de los bombazos, las autoridades restringieron el acceso a los suburbios de Boston e impusieron una práctica ley marcial, obligando a los ciudadanos a refugiarse en sus hogares, mientras que la policía armada conducía allanamientos ilegales y tropas de la Guardia Nacional, con vehículos y helicópteros blindados; sitiaban la ciudad.

El documento del Comité de Seguridad Interna indicaba que en el período inicial de su investigación, agentes federales pusieron obstáculos al organismo. El FBI decidió ignorar los intentos de recopilar información sin cumplir con los requerimientos. El informe señala que en diciembre del año pasado, el comité se reunió con “representantes del brazo ejecutivo” para discutir “el nivel de clasificación (reserva)” del documento y “hacer comentarios… y recomendaciones”.

“Como tal”, decía el informe, “ciertas porciones han sido tachadas para preservar la integridad de la evidencia sensible y clasificada que fue proporcionada al comité a lo largo de la investigación”. En realidad, las partes más críticas del documento de 38 páginas se encuentran todavía censuradas.

Según el informe, después de que el FBI fuera inicialmente advertido por las autoridades rusas sobre Tamerlan Tsarnaev, de origen checheno, a comienzos del año 2011, la Fuerza Antiterrorismo Conjunta de Boston (JTTF), que es supervisada por el Bureau, condujo una evaluación sobre el peligro de Tsarnaev. Ello implicó pinchar sus conversaciones telefónicas, actividades en Internet y asociaciones con potenciales sospechosos de terrorismo, así como también sostener entrevistas cara a cara con el sospechoso y sus padres.

Habiendo asegurado no haber encontrado información alguna, el FBI cerró el caso varios meses después, pero digitó el nombre de Tsarnaev en el Sistema de Comunicación para el Cumplimiento de las Leyes del Departamento del Tesoro (TECS), solicitando al agente a cargo de su situación que avisase si intentaba abandonar los Estados Unidos.

En octubre de 2011, el nombre de Tsarnaev fue reingresado a la base de datos del TECS, después de que las autoridades recibieran una segunda petición del Gobierno ruso para que lo investigasen. Un comentario adjuntado al archivo de Tsarnaev solicitaba a los agentes de Aduanas que “detengan, aíslen e inmediatamente llamen al oficial del NTC [Centro Antiterrorista Nacional] (24X7)” si el sospechoso trataba de salir del país. La nota decía que la llamada debía ser “obligatoria, crea o no el oficial que exista una correspondencia exacta” con la persona sospechosa.

A pesar de estas directrices explícitas, nada se hizo para detener a Tamerlan Tsarnaev. En 2012, Tamerlan realizó un viaje de seis meses a Daguestán, en la región del Cáucaso Norte de Rusia, donde buscó establecer contactos con jihadistas radicales, asistiendo a mezquitas frecuentadas por dichos militantes. Nada se hizo para impedir su vuelo a Rusia o interrogarlo cuando entró nuevamente en Estados Unidos.

Al regreso de Tsarnaev, la influencia de sus interacciones con extremistas podía ser vista en su comportamiento, dado que comenzó a cultivar una personalidad yihadista en las redes sociales. Un comentario conjunto impreso en el Boston Globe por el republicano de Texas, Michael McCaul, y el demócrata de Massachusetts, Bill Keating, ambos autores del reporte del Comité de Seguridad Interior, señaló que “Si se hubiera efectuado una sola búsqueda en Internet, la creciente publicación de propaganda radical de Tsarnaev habría sido descubierta”.

Aunque el informe fue presentado en los medios como un “duro cuestionamiento” de las acciones de las agencias antiterroristas en los días previos a los atentados, los autores se las arreglaron para omitir, más que para revelar. Los pasajes más importantes – aquellos relativos a una investigación conducida por el FBI en 2011 contra Tsarnaev, y el error de no haberlo detenido en el aeropuerto cuando intentó abandonar el país a comienzos de 2012 – fueron censurados.

A fines de marzo de este año 2014, los abogados de Dzhokhar Tsarnaev aseguraron que el FBI trató de reclutar a Tamerlan como informante y pidieron al Bureau la revelación de dicho proceso. El FBI negó las acusaciones y se opuso a entregar la documentación.

Las conexiones entre la familia Tsarnaev, radicales chechenos y Estados Unidos han sido ampliamente documentadas. Ruslan Tsarni, el tío de Dzhokhar y Tamerlan, dirigió una organización que suministraba materiales a rebeldes chechenos desde la vivienda de Washington DC de Graham Fuller, ex vicepresidente del Consejo Nacional de Inteligencia de Estados Unidos y ex jefe de base de la CIA en Kabul, Afganistán.

El informe del Comité elevaba más sospechas sobre el manejo de un caso de triple homicidio ocurrido el 11 de septiembre de 2011 en Waltham, Massachusetts, en el que Tamerlan Tsarnaev había sido implicado por el FBI. Al comienzo, las autoridades dijeron que las víctimas, Brendan Mess, Erik Weissman y Raphael Teken, todos de origen judío, habían muerto en un crimen relacionado con drogas.

El documento decía que los investigadores de aquel entonces sospechaban que existía un motivo religioso para los asesinatos. Tsarnaev, un entusiasta seguidor de las artes marciales, había entrenado en un gimnasio local con una de las víctimas a la cual se refería como su “mejor amigo”. La fecha de los homicidios coincide con los días en que las autoridades norteamericanas recibieron una alerta sobre el extremismo de Tsarnaev por parte de Rusia.

El Comité de Seguridad Interior de la Cámara de Representantes omitió contestar a las preguntas más importantes: ¿Por qué el FBI entregó a Tsarnaev una patente de sanidad? ¿Por qué se le permitió viajar fuera del país después de que agencias de Estados Unidos y Rusia exigieran ser notificadas de sus movimientos? 

¿Por qué el FBI mantuvo en la oscuridad a las autoridades locales y estatales sobre su contacto con Tsarnaev, quien vivía en el área metropolitana de Boston, y respecto de las advertencias sobre sus conexiones terroristas en los días anteriores a la maratón, un evento de carácter internacional?

La explicación ofrecida por el comité de que simplemente hubo una falla para “conectar los puntos” reiteraba el desacreditado argumento empleado para evadir las responsabilidades de anteriores fracasos de agencias del gobierno en la prevención de acciones terroristas, desde los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington DC (autoatentados, en realidad, recuerda El Revolucionario Escarlata), al amago de atentado en las fiestas de Navidad de 2009 en Detroit.

(Fuente consultada: Nick Barriman, en Verdadahora.cl)

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