SATANISMUS

Que son maldiciones o demonizaciones; el satanismo no tiene santos.

En el subsuelo de la Casa Blanca las Iglesias más maléficas y viciosillas del mundo ultiman estos días unos emotivos preparativos para condenar a los abismos del Infierno a dos de sus apocalípticos representantes en la Tierra: Barack Obama y el Papa Paco. Y lo harán en efigie, ya que el primero, hipócrita y ridículo por no divina gracia, padece desde hace una temporada tremendo empacho de filetes rusos y, el segundo,  el virus que en el seno del propio orbe católico es harto sospechoso de acabar asestando la estocada final al Chiringuito Supremo, andará ocupado allá por Roma en repartir bendiciones manuales, hasta que le den calambres, a legiones de opusianos y de otros integristas “cristianos” que no tienen ahora otra cosa que hacer y que homenajearán a dos yacentes Superjuanes.

Con motivo del acto de satanizaciones, el Máximo Antipapa Oscuro de la Federación Mundial de Confesiones Luciferinas, cuyo nombre no ha sido revelado a ninguna de las grandes agencias de noticias, congregará en el Washington subterráneo a decenas de miles de sierpes de las finanzas, empresarios aseguradores, políticos profesionales, periolistillos, abogados expulsados de asociaciones patrocinadas por bancos, funcionarios de la OMS, ecocapitalistas, troskos revolucionarios de colores, feministas cuentistas y medio nazis, socios de Bilderberg, apologistas de la OTAN, programadores y contraprogramadores de televisión, directivos y accionistas de compañías discográficas y guionistas novatos de Hollywood, así como muchos otros miembros de peculiar animalario, ávidos de joder almas por amor al odio.

La Gran Misa Negra contará con orgías escalonadas, apuestas de casino, espectáculos circenses con animales y un banquete de mierda transgénica de megacadenas de “alimentación”. El broche final de la carnavalada continúa siendo un misterio hasta para casi todos los invitados.

Dos portavoces del Vivir Engañando Y/O Matando A Inocentes serán entregados simbólicamente a los brazos del Diablo, deseoso éste de que llegue el momento de recompensar a un par de sus cínicos Hijos más queridos por los malísimos servicios prestados. De ser buenos, esto es, bondadosos en verdad, no merecerían ni un rito sangriento de poca monta con media gallina, pensará Su Retorcida Majestad.

Mientras tanto, en las cercanías de la Ciudad del Vaticano, los sindicatos de carteristas, tirabolsos, timadores y otros maleantes profesionales romanos han elevado una protesta formal a través de redes sociales mediante la que publicaron su disgusto por no poder sacar tajada del diabólico evento en las cloacas de la capital estadounidense. Sorprende que no se conformen con el botín que amasarán a lo largo del fin de semana en la Ciudad Eterna.

El coñazo mayúsculo y la diversión desenfrenada, en fin, competirán próximamente por liarnos más de lo debido con las sutiles diferencias entre el santificado “Bien” y la jeta no ya muy oculta del Mal.

Que Nadie nos coja confesados, que no hay nada como ser discretos y reservaos.

¡Salud!

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