Muchos lo magnifican por desconocimiento
Muchos lo magnifican por desconocimiento

Y se dice del Presidente del Uruguay, más fuera de su país que dentro de él, que es un mandatario ejemplar por su vida personal austera, de la cual hace, sí, digámoslo, constante ostentación (cosas de la “humildad”) y que su discurso cargado de alegatos (supuestamente) revolucionarios lo distancian de prácticamente todos sus homólogos.

Esta imagen proyectada y amplificada por medios de comunicación de toda naturaleza, desgraciadamente hasta por demasiados de ellos considerados de la izquierda, nos ofrece en los últimos tiempos un retrato distorsionado de un ex guerrillero tupamaro que, de cara a la obtención de una nueva victoria del Frente Amplio tras el desgaste de esa formación en el período de Tabaré Vázquez, vendió a las clases populares uruguayas aires de renovación del frenteamplismo mediante promesas (incumplidas) de profundas transformaciones económicas y sociales en beneficio de dicho sector del electorado.

José “Pepe” Mujica domina a la perfección el jueguito a dos bandas, y hasta la fecha ha sabido conducirse con ambas manos, una tendida con la palabra a la numerosa población de Uruguay pobre y excluida, y otra tendida a los poderes fácticos empresariales y financieros de la pequeña nación sudamericana.

Así, las organizaciones sindicales de clase, contrarias a bailarle el agua al Gobierno y a dejarse infectar por el virus del burocratismo, no han dejado de denunciar la entreguista entrega gubernamental del control y de la gestión de los sectores estratégicos al capital nacional y al transnacional. De hecho, las insanas recetas del Fondo Monetario Internacional están siendo aplicadas por un Ejecutivo que debería estar incondicionalmente al servicio de los trabajadores, no a las órdenes de ningún tentáculo del imperialismo, principal amenaza a genuinos procesos emancipadores en la América Latina.

Por otra parte, algunas concesiones hechas tanto por Mujica como por su Ministro de Defensa Nacional (ex guerrillero como aquél) al militarismo usamericano (presencia del Comando Sur de los Estados Unidos y permanencia de soldados uruguayos en Haití) ponen de relieve que tales muestras de claudicación y servilismo no terminan de romper con esa falsa creencia de que Obama es menos malo que W. Bush. De ahí que el cruel inquilino de la Casa Blanca se preste a dialogar con un Jefe de Estado de ese Sur que la arrogancia de Washington no dejará de mirar con desprecio, aunque a veces tema a determinados adalides de la región, entre los cuales no está Pepe, se diga lo que se diga.

Vale que se haga Mujica el “simpático” cuando le hace peticiones a Obama sobre el empleo de la lengua castellana en Estados Unidos o sobre la regulación de la fabricación y la comercialización del tabaco, como si ambos personajes estuvieran al mismo nivel, que no lo están. Si lo dejan entrar en la capital imperial es porque no supone una amenaza para el establishment yanqui, y el primero que sabe eso es el propio Don José.

Vale que defienda la causa de los Cinco Héroes Antiterroristas de Cuba; ello le honra, aunque a Barack la legítima y justa solicitud se la traiga flojeras; no nos sorprende su rigidez.

Vale, está muy bien, todo lo de la marihuana y lo del reconocimiento del matrimonio igualitario, pero es que, según el más reciente informe elaborado por Gabriel Burdín, Fernando Esponda y Andrea Vigorito ( “DESIGUALDAD Y ALTOS INGRESOS EN URUGUAY. Un análisis en base a registros tributarios y encuestas de hogares para el período 2009-2011”, Instituto de Economía-FCEA, Enero, 2014. http://www.cef.org.uy/images/TallerDesigualdad2013/desigualdadyaltosingresos.pdf), en la República Oriental del Uruguay es inútil que su Gobierno intente maquillar el hecho de que el uno por ciento más enriquecido del país reciba ingresos similares a los del cincuenta por ciento más empobrecido.

Uruguay no es tierra de pueblo que transite a corto plazo hacia la liberación nacional y social, como reconoce alguien de la talla moral y obrerista de Jorge Zabalza (“Tambero”), histórico dirigente de la izquierda revolucionaria uruguaya, curtido en la resistencia antifascista tupamara y crítico durísimo de las derivas no sólo capitalistas, sino neoliberales del Gobierno encabezado por Pepe, quien, eso sí, por la dictadura de 1973-1985 fue obligado a malvivir en el fondo de un pozo durante años, aislado de todo y de todos, con la única compañía de un ratoncillo.

En el Estado español la prensa, sobre todo la que defiende los intereses de la burguesía, nos repite sin cesar lo llano y campechano que es el personaje del que hablamos, tapando lo que no interesa divulgar, haciendo hincapié en actitudes y anécdotas que dibujan una figura de Mujica a caballo entre lo exótico y lo, hasta cierto punto, modélico.

Jordi Évole gana audiencia para su programa y para el canal La Sexta con su entrevista al hombre modesto de finquita rural y perrita Manuela, bebedor del tradicional mate y vestido no como para desfilar por pasarelas precisamente.

Los indignados españoles de a pie besan el suelo que Pepe pisa porque comparten la falsa creencia de que un tipo como Rajoy es todo lo contrario de lo representado por su par uruguayo. Inundan las redes sociales de loas que ensalzan a niveles casi míticos las cualidades que ven como auténticas en un hombre al que miran como si en verdad fuera tan extraordinario como parece. Mas una cosa es el ser humano, que a unos gustará y a otros no, y otra muy distinta es la función y la praxis políticas.

A todo lo expuesto se le puede poner el broche final que recuerda o indica que can no come can. Y del mismo modo que el Nobel Prize de la War, como se dijo antes, no se esconde para parlamentar con Mujica, los grandes medios de comunicación hegemónicos no temen airearnos a este señor, ya que saben que los panoramas uruguayos y españoles no van a cambiar en absoluto por metérnoslo por los ojos.

J.P.M. es maestro en la profesión de la astucia.

Antes de comentar, nunca hay que olvidar conocer.

pepe y sionismo

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