militares-tailandia

Tailandia, esa “democracia” querida por Occidente en general y por USA en particular. Asiática nación cuyo Jefe de Estado es más viejo y antiguo que el clave del almanaque y que no ha sido elegido por nadie. Pero, claro, la “dictadura hereditaria” por excelencia de Asia es Norcorea. Que a nadie se le ocurra llevar la contraria a los mandamases supremos del orbe, porque si no, nos fusilan tras proceso sumarísimo.

El jefe del Ejército de Tailandia, Prayuth Chan Ocha, ha anunciado un golpe de Estado y, en una comparecencia en televisión, ha asegurado que los militares han asumido el control del Gobierno. Poco después, ordenaba el toque de queda en todo el país desde las 22:00 horas hasta las 05:00 horas de mañana, hora local.

En la comparecencia ha prometido que restaurará el orden y llevará a cabo una reforma política. Asimismo, ha asegurado que esta medida no afectará a las relaciones internacionales de Tailandia, destino turístico muy importante en el continente asiático.

El anuncio llega dos días más tarde de la declaración de la ley marcial en medio de la crisis política tras más de ocho meses de protestas antigubernamentales.

“En interés de la ley y el orden, asumimos los poderes. Por favor, permanezcan en calma y continúen con sus quehaceres diarios” ha asegurado el jefe del Ejército en el anuncio televisado a las 12:00 horas, horario peninsular español. Prayuth ha hecho el anuncio tras una reunión con todos los grupos políticos para tratar de encontrar una solución a la crisis que ha causado 28 muertos y centenares de heridos.

Mientras tanto, los militares mantienen retenidos a varios representantes del Gobierno, incluido el ministro de Justicia, Chaikasem Nitisiri.

Los soldados se llevaron en furgones del Ejército a Nitisiri así como los cabecillas de las manifestaciones y de los partidos políticos hasta las dependencias del Primer Regimiento de Infantería.

¿POR QUÉ HA ESTALLADO LA CRISIS POLÍTICA?

Tailandia arrastra una grave crisis desde el golpe de Estado que derrocó al Gobierno de Thaksin en 2006 y que se manifiesta con frecuentes protestas callejeras contra la Administración de turno.

Las protestas antigubernamentales pedían el nombramiento de un primer ministro neutral para que lidere una reforma del sistema político, que consideran corrupto y al servicio del ex primer ministro Thakisn Shinawatra.

Los opositores, que cuentan con el apoyo de la elite burocrática y monárquica de Bangkok, exigen estas reformas antes de convocar elecciones, en las que previsiblemente volverían a ganar los partidarios de Thaksin, respaldados por la población rural del norte del país y clases más desfavorecidas de la capital.

El Gobierno interino y sus seguidores, en cambio, rechazan cualquier solución que suponga una suspensión del proceso democrático y abogan por resolver la crisis en las urnas. El primer ministro interino, Niwatthamrong Bonsongpaisan, proponía celebrar los comicios el 3 de agosto, pese a las reticencias de la Comisión Electoral.

Tailandia arrastra una grave crisis desde el golpe de Estado que derrocó de 2006 al ex primer ministro Thaksin Shinawatra y a quien sus detractores acusan de dirigir el Gobierno desde el exilio. Los ‘camisas rojas’, seguidores de Thaksin, amenazaron con aumentar sus protestas en Bangkok si el Ejército tomaba el poder y caía el Gobierno interino.

El Ejército ha dado 18 golpes de Estado desde que se estableció la monarquía en el año 1932.

(Principal fuente consultada: THE HUFFINGTON POST)

Anuncios