TRAS DECESO FÍSICO DE JARUZELSKI DEBEMOS HACER JUSTICIA A LA MEMORIA DE POLONIA SOCIALISTA

jaruzelski

El Revolucionario Escarlata ha resumido y refundido diversas entradas del blog Civilización Socialista referentes a este tema, para así contrarrestar un poco, o mucho, la basura seudoinformativa que está propalando y seguirá difundiendo la arrogante y anticomunista prensa al servicio incondicional del imperialismo.

El imperialismo no perdonó ni perdonará nunca al camarada Jaruzelsky, recién fallecido a los 91 años de edad, por haber dirigido la República Popular de Polonia en la derrota de la contrarrevolución orquestada por la CIA y llevada a la práctica por el Vaticano y la “cuarta internacional” trotskista.

En 1981 la declaración del estado de sitio y la movilización de la policía y de la parte sana de la clase obrera dio al traste con un movimiento sedicioso que preservó el socialismo polaco y el Pacto de Varsovia hasta 1989, cuando el criminal Gorbachov ordenó a la dirección del Partido Obrero Unificado de Polonia entregar cobardemente el poder a las mismas fuerzas contrarrevolucionarias que Jaruzelsky y el pueblo polaco derrotaron en 1981, como lo afirma el filósofo polaco Adam Schaff en su libro “El comunismo en la encrucijada”.

La evolución posterior de Jaruzelsky es menos interesante. La Polonia burguesa-trotskista se ha convertido en un ridículo fantoche del imperialismo decadente gringo, hasta el punto de participar en la invasión de Irak en 2003 y en cuanta aventura le ordenase Washington. Hoy ese viejo achacoso que es el imperialismo ha perdido la vitalidad de hacer que siervos tan obsecuentes como Polonia le obedezcan.

Para leer más sobre Solidarnosc, se recomienda la excelente obra de Jose Antonio Egido “Solidarnosc, un sindicato patronal que destruyó la clase obrera polaca” (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=19615).

Durante el periodo socialista de República Popular (RPP) las cosas fueron exactamente al revés.

Según el Informe del Comité Central del Partido Obrero Unificado de Polonia (POUP, comunista) al VII Congreso, del 8 al 12 de diciembre de 1975, el empleo y los derechos sociales no hicieron más que crecer en el periodo entre 1970 y 1975. El empleo en la economía nacional, fuera de la agricultura no socializada, creció en casi 2 millones de personas y en algunas regiones faltaba mano de obra. El salario mínimo pasó de 850 zlotys en 1970 a 1.200 en 1975. Las jubilaciones mínimas se duplicaron, los inválidos y mujeres con largos años de trabajo recibieron el derecho de jubilarse antes de llegar a la edad prevista por la ley. Las pensiones de menos de 1.500 zlotys y para los que debían mantener a sus cónyuges recibieron complementos. Las familias numerosas recibieron el doble del subsidio y se introdujo el subsidio a niños inválidos.

Los ex combatientes de la guerra y los prisioneros de los campos de concentración nazis recibieron pensiones más altas y 10 días adicionales de vacaciones. Fue creado un fondo de alimentos para la familia. El número de trabajadores que disfrutaron de periodos en casas de reposo pasó de 2,2 millones en 1970 a 3,8 millones en 1975. El número de niños que disfrutó de colonias de descanso y campamentos se duplicó.

En 1974 se autorizaron 6 días adicionales de descanso, y en 1975 12 días adicionales. La semana laboral se redujo de 46 a 44,5 horas.

En 1972 la medicina gratuita fue extendida a 6,5 millones de agricultores y sus familias. El periodo de vacaciones maternales pasó de 16 a 18 y a 26 semanas pagadas. Del millón 75 mil viviendas nuevas a construir según el Plan quinquenal se construyeron 50 mil más de las previstas.

El movimiento turístico nacional (bien diferente de emigrar a la fuerza) creció un 87 %. Se construyeron 239 policlínicas industriales y 592 puestos rurales de asistencia médica. El número de médicos creció en 8.800, y el de dentistas en 2.400. Los fondos destinados a desarrollar la ciencia pasaron a ser el 2,5 % de la renta nacional

En 1988, después de los apoyos de la Iglesia católica y la CIA, Solidarnosc se presentó como partido político, y, gracias a Gorbachov y a la propaganda estadounidense que prometió grandes inversiones en Polonia si se acababa con el comunismo, con una participación del 39% Walesa salió elegido en 1990.

Así sucedió, el capitalismo fue restaurado, la burguesía polaca vendió Polonia al Imperialismo de EEUU, despidiendo a trabajadores y dando a la iglesia enormes tierras y bienes, y, hoy día, ese “grandioso” sindicato “marxista” de Solidarnosc cuenta con 1.000.000 de afiliados de los 10.000.000 con los que contaba, aunque esto se dio inmediatamente después de las elecciones y de que Walesa saliese elegido.

Muchos fueron los que en su día acusaros a la Unión Soviética de ocupar Polonia, los mismos que hoy se callan ante esta colonia de la OTAN que ha visto sus libertades menguadas escandalosamente.

El criminal capitalismo ha hecho de Polonia, país próspero agroindustrial con el socialismo, un país sin dignidad que lo importa todo y exporta materia prima sin elaborar, trabajadores baratos y mujeres para ser explotadas sexualmente (fuente Le Monde Diplomatique, articulo de Monika Karbowska, 2010)). El capitalismo traído contrarrevolucionariamente por la CIA, el Vaticano y los trotskistas destruyó mas del 50 % de los empleos industriales, lo que cual ha llevado al desempleo a 6 millones de obreros. El PIB de 1989 cayó en picado y sólo fue recuperado en 1999. El paro alcanzó el 20 % en 2003 y en 2012 fue oficialmente del 10,4 %, gracias a que ese sistema inhumano expulsa a sus trabajadores: 2 millones de emigrantes permanentes y 3 millones que van y regresan por periodos. 25 millones de polacos son pobres, gracias al capitalismo y a Solidarnosc, de los cuales 4 millones viven debajo del umbral biológico de la pobreza.

El traidor y renegado Gorbachov conspiró contra el camarada de la RDA Honecker mediante su agente Gysi, organizó un golpe de Estado con la derecha del PC rumano que costó la vida a Ceaucescu, obligó a Jaruzelski a entregar el poder a los trotskofascistas de Solidarnosc, favoreció el derrocamiento de Husak y el desmembramiento de Checoslovaquia socialista y la restauración capitalista en Bulgaria popular y Hungría socialista. El capitalismo no encontró mejor lacayo que el sucio Gorbi.

Gracias, general Jaruzelski, por haber mantenido a Polonia como un lugar humano, solidario, decente y habitable, y no el lugar asqueroso y repugnante que es hoy.

Se supo en el año 2010 que en agosto de 2007 un grupo de soldados polacos ocupantes de Afganistán recibieron un bombazo en una aldea. Inmediatamente, en venganza, arrasaron con morteros una vivienda donde se realizaba una boda, matando gran cantidad de civiles, incluyendo niños.

La Polonia burguesa ha sido desde su nacimiento en 1918 un repugnante sistema feudal al servicio del imperialismo, lo que nuevamente es hoy. Sólo la República Popular de Polonia de 1945 a 1989 ofreció dignidad al pueblo polaco, que ha vuelto actualmente a ser una vulgar tropa a las órdenes del Vaticano y del Pentágono.

Mientras la contrarrevolución vaticanista juzgaba en 2011 a 6 camaradas dirigentes del Estado socialista polaco y del Partido Obrero Unificado de Polonia (POUP) por el “delito” de haber aplastado el fascismo encarnado en el sindicato amarillo-troskista Solidarnosc, los comunistas quisieron reivindicar esto, que fue la última gran victoria política y militar de la clase obrera polaca, su Estado y su Partido frente al fascismo. Mediante la declaración del estado de urgencia, el Estado revolucionario, apoyado por todo el campo socialista, pudo aplastar esa organización criminal apoyada por la CIA, el trotskismo y el Vaticano y preservar el socialismo hasta 1989, cuando el traidor Gorbachov obligó al POUP a rendirse incondicionalmente y a entregar el poder a los enemigos de la Patria polaca que habían sido derrotados en 1981. Honor y gloria a los comunistas polacos, a las fuerzas de seguridad encargadas de preservar el socialismo y a la clase obrera polaca que se mantuvo fiel, pero que sufrió fuertemente la contrarrevolución cuando los falsos “obreros” liderados por el fascista Walesa llegaron al poder.

El despreciable canalla Zbigniew Simiatowski, un ex jefe del servicio de inteligencia de la Polonia burguesa, implicado hasta el cuello en la instalación de una prisión secreta de la CIA en la que se tortura a placer a sus enemigos capturados en cualquier parte del mundo, fue la gota que desbordó el vaso. La Polonia burguesa desde que Stalin, como Comisario de las Nacionalidades, le permitió separarse de Rusia al triunfar la Revolución, y desde 1989, cuando los bandidos trotskofascistas de Solidarnosc tomaron el poder, no es más que un engendro criminal del que se sirven los EEUU, Francia, Gran Bretaña y Alemania para desestabilizar Europa, amenazar a Belarus y Rusia y oprimir a los trabajadores.

Rosa Luxemburgo, la inmortal comunista polaco-alemana, tenía razón cuando se oponía a la independencia de este Estado basura; ella previó lúcidamente que el mismo iba a caer bajo el poder de la pequeña nobleza, los curas reaccionarios y los militares asesinos y cobardes.

Solamente la Polonia socialista popular integrada en el Pacto de Varsovia fue un Estado digno, decente, civilizado y humano.

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