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1) Se dice que Boko Haram, presentado sin fisuras ante la opinión pública internacional como un demente enemigo de la infancia femenina africana, es un grupo armado yihadista o islamista radical que lleva cometiendo fechorías en Nigeria (dividida entre musulmanes y cristianos) hace tiempo. El primer mensaje que le llega al todavía, salvo excepciones, poco avispado auditorio occidental, y muy manipulable sentimentalmente, es que casi siempre que hablamos de odio y de terrorismo se hace asociación de estas nociones con el Islam, del cual realmente el ciudadano medio de la “civilización cristiana” ignora demasiado.

2) Nigeria es un país muy rico en petróleo, bauxita, estaño, oro y carbón, aunque el 70% de su población viva, más que por debajo del umbral de la pobreza, en la miseria. Su actual primer mandatario, Goodluck Jonathan, gobierna un país a la medida del régimen de Washington y de sus aliados, es decir, preconiza la cacareadísima lucha contra el terrorismo, no cuestiona el dogma neoliberal y, por supuesto, no pone muchas trabas, que digamos, a la tarea del capitalismo transnacional más bárbaro que depreda, esquilma riquezas naturales en el explotado Tercer Mundo, de acuerdo con la división geoestratégica y socioeconómica entre Norte y Sur, o centro y periferia.

3) Por tanto, sea o no absolutamente cierto que las imágenes y los sonidos que nos llegan en videos editados acerca de la ilegal retención de más de doscientas menores de edad atribuibles a la milicia Boko Haram, la excusa perfecta para emprender una campaña mediática a favor de una nueva intervención militar otánica, de carácter imperialista o neocolonial, en una nación subsahariana está sirviéndose y ya casi está del todo servida.

4) Estados Unidos busca desesperadamente, o no tanto, (sin)razones para darle más trabajo a AFRICOM, su instrumento armado en África, dispuesto a masacrar, si hace falta, a cuantas mujeres, niños y ancianos puedan (“colateralmente”, en su cínico lenguaje), incluidas las chiquillas supuestamente privadas de libertad, para aniquilar cualquier atisbo de oposición interna nigeriana a las serviles políticas ejercidas por el Presidente de este inestable e inestabilizado país.

5) Con la verdad por delante o con la mentira, el Imperio y sus secuaces-buitres tienen no poco que ganar y muy poco que perder, sobre todo si tenemos en cuenta que esta pandilla de autoproclamados gendarmes mundiales invocan el tema de los derechos humanos exclusivamente cuando a sus intereses conviene. No siendo capaces de garantizar estándares básicos de vida digna a las poblaciones de las potencias enriquecidas, menos aún se empeñarán en llevar paz, decencia, libertad y humanismo al numeroso grupo de Estados (latinoamericanos, africanos y asiáticos) condenados todavía a suministrar materias primas al Primer Mundo y a importar forzadamente de éste productos manufacturados.

6) Ni los cartelitos fotografiados de gente como Michelle Obama o María Dolores de Cospedal, ni las farisaicas palabras de la recién “resucitada” María Teresa Fernández de la Vega (*) a través de las ondas radiofónicas, ni los machacones boletines de noticias (ya de por sí sospechosos de saber a ciencia cierta que toda esta historia no se nos está contando exactamente tal como es) deberían ser digeridos como sinceros llamamientos a la solidaridad desesperada y masiva con una causa que de ser rigurosamente cierta (cosa sobre la que hemos de seguir insistiendo en que está rodeada de dudas e interrogantes) es más que funcional a la expansión de capitales internacionales sin escrúpulos en las áreas en desarrollo. Así, como de costumbre, la superestructura política de las potencias desarrolladas ejerce su rol de portavoz de los intereses económicos y financieros que marcan las agendas de los falsos representantes de inexistentes democracias.

7) Es muy importante destacar que China, la cual, aun con evidentes rasgos capitalistas en su proceder económico desde hace décadas, ha ido consolidando en África una considerable influencia en lo que respecta a inversiones en el continente negro. Y ello constituye un severo obstáculo a los planes y programas tanto de USA como de su medio satélite europeo, o sea, la UE.

8) El hecho de que Nigeria, según el PNUD, no haya experimentado, desde el año 2002, cambios significativos en su puesto número 26 en la lista mundial de Estados más pobres indica que la situación, especialmente si hay intervención armada extranjera en colaboración con las fuerzas represoras y defensivas locales, cipayas, sólo puede empeorar.

9) Estas circunstancias, en cualquier caso lamentables, no ayudarán a terminar con la escisión entre la izquierda revolucionaria de transformador ideario y el progresismo reformista empapado, en gran medida, de trotskismo y “ninismo” en torno a la intervención o no intervención criminal en donde hay posibilidades de mermar aún más la soberanía de cualquier rincón del planeta que interese dominar.

10) En suma: el capitalismo no fallece de muerte natural y, pese a que parece declinar, continúa asestando zarpazos para mantenerse, a costa de lo que sea, y para extender a gran escala el terror, bajo oportunas máscaras de amor al ser humano, como mecanismo, más o menos exitoso, de tiranía.

Fuentes más consultadas para ayudar a la elaboración de este modesto artículo-análisis:

— Social Watch

— Global Resarch

— Red Voltaire

— Infowars

— Lainformacion.com

— Cadenaser.com

— Internacional.elpais.com

— Eldiario.es

(*) Fernández de la Vega es la presidenta de la Fundación Mujeres por África, financiada en una medida no baladí por el Banco de Santander, y de la cual es Patrono nadie más y nadie menos que Emilio Botín.

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